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lunes, 4 de diciembre de 2017

Los amantes - E.Andrés Pérez


Se despiden los amantes con la incertidumbre en el borde de la boca, con la piel ansiosa y esperanzada;

Se desprenden de un abrazo profundo e incandescente, con el pecho abierto, con la carne viva, con él corazón sincronizado;

Se miran en el pozo de los ojos, pensado, empezando a esperar, preguntándose: ¿cuándo volverán a beberse?;

Se sonríen los amantes, cómplices de un robo; vivir el día y la madrugada a expensas de la mezquindad del tiempo;

Se dicen hasta pronto los amantes, en la sala de espera esta noche, la lujuriosa, la apresurada, la más tierna;

Dan un paso atrás los amantes, después de haber borrado los linderos y aventado las cercas;

Ya se quedan solos, ya se alejan sobre carreteras y avenidas; limpios como una llovizna, sedientos como el suelo.

lunes, 6 de noviembre de 2017

De cabezas - Sara Graciano

Tanta poesía que falta por hacer
cantar en el asfalto,
oler la tierra que se mete en las entrañas,
después de llover
gritar un nombre, herida, cansada de dolerlo,
tirar,
de miles de formas diferentes,
el pasado.

Leer el prólogo de un libro,
acostarme en una alfombra de pensamientos,
amarillos y morados,
y morderlos,
saciarme con ellos hasta la hartura.

mucha poesía, espera por nosotras,
por todas las muchachas que han sido en mí,
por todas las mujeres, que seré.
Iremos a lugares milagrosos,
a bañarnos en amor,
en guerra,
en llanto,
en esperanza.

Nos arrojaremos dudosas al río,
nadaremos,
las pestañas se nos verán oscuras,
y con los ojos, recién tocados por el musgo,
escribiremos la poesía que nos falta.

Tanta poesía que falta por hacer,
tragar sal,
cavar túneles,
colgar de arboles y rocas,
inhalar la noche en la penumbra.

Poesía no concebida,
espacios que todavía no imagino,
sentimientos, que no podré pintar en una hoja,
pasiones, que escribiré en secreto en mi memoria.

Me desprendo,
me caigo,
me deshago
y me lanzo
a amar, a-mar, a-mares,
porque todavía,
mucha poesía, espera ser vivida.

Himno para un amor - Hanane Aad

Erwin Vollmer
Amar
es estar siempre
agarrado en el puño del anhelo,
quemarse en las llamas del deseo,
ser lanzado
a la distancia imposible
por insistencia de la memoria,
ser ahogado siempre
en una fidelidad
tan expansiva como el mar,
llorar hasta la última lágrima
y no temer su sin fin.

Ámame, mi amor,
las estrellas se elevarán
en su camino a la boda,
los niños se quedarán dormidos sobre el hombro de la serenidad.
Ámame, mi amor,
hasta despertar aquellos amores
que yacen esperando en el umbral del corazón.

Ámame, mi amor,
la tierra de los desposeídos cosechará oro
que les servirá de espada
ante la privación
y vencerá a la espada de la opresión.

Ámame, mi amor,
los asesinos se consumirán
en el fuego de su odio,
arrojándose al río del remordimiento
y se curarán de esa otra lepra.

Ámame, mi amor,
y madres en duelo abrazarán,
aunque sólo sea en un sueño fugaz,
los rostros de los amados desaparecidos.
Tal vez los pechos de esclavos agonizando en la miseria
serán liberados sobre la roca de la sumisión.

Ámame, mi amor,
y los pájaros de la tierra
escaparán de la crueldad de sus cazadores,
su gorjeo, tan inocente y tierno,
hará que los fusiles enceguezcan y ensordezcan,
tal vez incluso la muerte, corriendo hacia un bebé,
rechazará su acción y se desheredará,
advirtiendo en el rostro del pequeño
una sonrisa que la derrumba.

Ámame, mi amor,
rocía mis ojos
con la ternura más clara,
tensa mi frente con un beso
que milagrosamente se torne
corona espléndida en mi cabeza.

Ámame, mi amor,
y el universo hallará reposo
en los brazos de la divinidad,
curado, al menos por un instante,
de los tumores de la crueldad
en su cuerpo mortal.

Ámame, mi amor,
y la virtud más alta
alcanzará su esfera verdadera.

Ámame, mi amor,
y el universo se alzará en protesta
contra sus agonías,
arrancando sus máscaras aterradoras,
arrojará sus ilusiones
recayendo entre mandíbulas de fuego,
e impondrá sobre la historia
el alfabeto de la salvación.

jueves, 19 de octubre de 2017

Volar en pajarito - Sara Graciano

2016

David Uzochukwu

Encayé en tu isla, sinfónica tierra de pájaros,
que me caminaron de inmediato por los brazos y en el pelo.
Minúsculos y grandes, no temían cantarme al oído,
versearme, poemarme, cancionarme el amor y el deseo.

Te encontré,
tejiendo, escribiendo y enseñando.
Liberando y libertando,
hablándole naturalmente a los pájaros,
tocándoles con quena, los acordes de su vuelo.

Y al verme, caminaste hacia mí en silencio,
asombrado,
me acariciaste la mejilla
me rebelaste los secretos de tu isla,
y yo, desnudé mi proveniencia y mis historias.

Nos miramos jubilosamente hasta el amanecer,
y en las noches que siguieron,
abrazamos a la luna con palabras.
Los pájaros me pintaron,
en mi espalda cargo el tornasol de las madrugadas a tu lado.

Te vi, sentado en loto, sonriéndome a través de las alas,
fui a ti
con el pelo suelto y desordenado,
puse mis labios en tus labios,
las aves me abrieron el paso,
y me miraban atentamente.
Me decían en sus cantos “tierra”
y después “viento”
y más tarde “agua”
y cuando hubo tu vientre estremecido mi alma,
gimieron y susurraron “fuego”.

Como en las mil y una noches, encontré tu palacio,
tu isla solitaria y misteriosa.
Me has contado tus pasiones,
tus temores,
tu horizonte.
Volamos juntos sin saber el destino,
nos confiamos del azar y sus aciertos.
Nos abandonamos al rumbo que quiera la vida con nosotros.

Por lo pronto,
déjame que te dance entre velos sedosos,
entre esencias de flores y frutas,
que mis caderas conduzcan a los más fieros caminos,
que mis manos, cual mariposas nos avisen de la suerte que nos espera.

Mientras tanto,
déjame quedarme hasta la madrugada,
una y otra noche, hasta la madrugada,
que tengo mil historias que contarte
y una más, para la última de nuestras venturas.

viernes, 7 de julio de 2017

Detalles - Sara Graciano

Alex Alemany
Lo esencial es encontrarse
y despojarse de la prisa
caminar despacio,
buscar la sombra,
reír un poco de la gente.

Lo esencial, es que sepamos,
la ruta hacia nuestras manos,
que se junten por sí solas,
que se hablen pasitico,
y se hagan sin pudor,
las caricias fundamentales.

Lo esencial es que haya tiempo,
para culminar la palabra,
para construir en la cama,
el amor para el futuro.

Lo esencial es que me beses,
una cuota moderada,
nada excéntrico por supuesto,
lo que tengas, eso basta.

Lo esencial es que contemos,
el uno con el otro,
y hasta diez cuando haga falta.
o contarnos al oído,
un soneto de utopías:
cándidas las ideas,
lascivas las energías.

Lo demás, son simples detalles,
cuestiones de forma y no de fondo.

La soledad que me vence los últimos días de luna,
el vacío al que saltamos cuando dejamos de vernos,
el piano que nos suena cuando crece la modorra,
el silencio en el teléfono,
las pausas,
las canciones desesperadas,
la muerte que nos persigue todos los días de nuestra vida,
el cólera que se alimenta de la pasión y la envenena,
las miradas y los ritmos desencontrados,
las palabras que por accidente (¿o no?) son desafortunadas,
las noches espesas, frías, nubladas en que llovemos.

Todos son simples detalles,
teniendo en cuenta,
que al mirarnos,
tengo absoluta certeza,
de estar viviendo un ensueño,
que está por encima de la furia,
y de la melancolía.

Nosotros estamos venciendo,
el pequeño detalle de la muerte.

domingo, 18 de junio de 2017

Tragaluz - Bibiana Bernal

Poisoned Heart, Natalie Shau
¿Oyes un trino agónico?
 Oído sin asombro 
el gorjeo de un ave 
es la tribulación de tu voz 
De canto, ni la memoria 
De vuelo, ni el paso del tiempo 
Oyes la mudez martillando 
Memoria sin canto 
Tiempo sin vuelo 
La madera abre sus alas 
se astilla la mirada 
Vista sin asombro 
la primera luz del día
te revela que has muerto. 

lunes, 29 de mayo de 2017

Viajo de ti - Sara Graciano

2016

Ryan Mcginley

Viajo de ti.
Me retiro lentamente como una ola que se aleja de la orilla
y jamás volverá a ella con la misma furia o con el misma agua.

Viajo de ti.
Me voy caminando por una cálida carretera
y te veo sonreír cada vez desde más lejos,
con tu maleta trepada al lomo.

Viajo de ti.
Ennumero las veces que he viajado contigo,
y me duele,
pero me llena,
que ahora yo viaje de ti.

Como huyéndole a la violencia con que se introdujeron en mí
tus besos
y tus miradas.
Corriendo de tus palabras y tus caricias,
viajo de ti.

Pero aun recuerdo que alguna vez viajé contigo.
Y que tocamos con los pies, la arena de los ríos.
Que el calor sabanero nos abrazó y nos vio reír,
llorar,
desesperar,
cantar....

Que la llanura verde nos vio amarnos
y nuestros pecados se fueron por las piedras, rio abajo.

Que la brisa costera nos motivó besos,
nos presenció tomados de la mano,
ennubesados por tan prodigiosos momentos.

Pero viajo de ti.
Me alejo y me alejo
y cada paso es una posibilidad menos de regreso.

Viajo de ti.
Y paso del exilio al olvido.
Me borro de tu mente
que ya con dificultad recuerda mi rostro y mi voz.

Viajo de ti a otro encuentro.
Porque la vida es un movimiento,
un viaje constante por otras vidas.
Y mi estadía en tu cuerpo y en tus planes, terminó.
Entonces, viajo de ti.

martes, 25 de abril de 2017

Ovejas - Sara Graciano

Cuadro ubicado en la casa de la cultura de Ovejas, Sucre
La vida era un ensueño.
Los quejidos de las hembras,
los suspiros de los machos…
tan reales como mágicos,
la tambora,
el alegre
y la maraca.

Abríamos los ojos,
los oídos
y las manos,
y en cada apertura,
encontrábamos agua y arena caribeñas.

Besábamos las notas,
bailábamos con ellas,
salían mariposas de nuestros cabellos y faldas.
Andábamos confiadas de nuestros cuerpos.

Se suspendió el tiempo,
se nos llenaron las pupilas de colores y origen.
Se nos llenaron la carne, el sudor y las lágrimas,
de vibraciones indígenas,
de danza y voces negras.

Nos internamos: tiempo y espacio
en nuestra creación.
Fuimos re-creadas por los sonidos,
nacidas de la música
y los acentos.

Nos engendraron las gaitas,
para sentirlas adentro.
Macho y hembra se unieron,
somos sus hijas,
y llevamos el folclore
en cuerpo, alma y pensamiento.

lunes, 24 de abril de 2017

Lo que observo - Dora Leyland Ortiz

Y en cada suspiro
tu aliento será mi aliento
y tu espíritu será mi espíritu.

Me recorrerán venas ardientes de fuego inmutables,
para quebrantar el vientre,
más tu presencia,
saciará mi sed de fuerza.

Te acaricio en las noches silenciosas,
donde las aves ya retornaron a sus nidos
y mi piel delgada se penetra de tu suave aroma.

Reka Nyari
Cada gota de sudor que se desliza por mi piel,
es una oración de tu ausencia,
y mi notable deseo por tener una mirada
se tornará cada vez más sutil y eterno.

Mi boca pronunciada exclama el recuerdo,
y mi carne saliente te reclama,
¡te suspira!

domingo, 23 de abril de 2017

Orgasmo, revolución - Sara Graciano

2016

Se me olvidó decirte “sentíme”,
por dentro soy rebelión,
Vibrá,
cual motín de insurrección.

Hacéme un asalto feroz,
una asonada tan fuerte,
que me deje sin aliento ni voz.

Desveláte en mi pecho,
hacé barricada en mi vientre,
bajá súbitamente a mi sexo,
que sea repentino y veloz.

Cogéme,
por sorpesa,
robáme las prendas,
dejáme desnuda…
sin fachas, ni fachos.

Revolcáme,
y usá por bandera la lengua,
plantála y gritá ¡patria!,
jurá vencerme en el duelo,
victoria siempre en mi cuerpo,
orgasmo, revolución.

Noche de Verano - Octavio Paz


Pulsas, palpas el cuerpo de la noche,
verano que te bañas en los ríos,
soplo en el que se ahogan las estrellas,
aliento de una boca,
de unos labios de tierra.

Tierra de labios, boca
donde un infierno agónico jadea,
labios en donde el cielo llueve
y el agua canta y nacen paraísos.

Se incendia el árbol de la noche
y sus astillas son estrellas,
son pupilas, son pájaros.
Fluyen ríos sonámbulos.
Lenguas de sal incandescente
contra una playa oscura.

Todo respira, vive, fluye:
la luz en su temblor,
el ojo en el espacio,
el corazón en su latido,
la noche en su infinito.

Un nacimiento oscuro, sin orillas,
nace en la noche de verano,
en tu pupila nace todo el cielo.

martes, 14 de febrero de 2017

Claroscuro - Sara Graciano

Cecilia Villa

La gradiente de luz
toca la piel de tu espalda.

Aprendo de ti el claroscuro.

Se te resbala en el cabello
un rayito de galaxia,
y mi regreso te acaricia
la impaciencia y la nostalgia.

Todas las canciones
se recogen en tus brazos,
y el abrazo que te presto,
nos hace ver el futuro.
Te rodeo con la fuerza 
que nos sostendrá la esperanza.

Aprendo de ti el claroscuro.

Quiero que mi presencia,
sea un soneto esta noche,
diluirme toda entera 
en tu piel y en tu memoria.
Con la punta de mis dedos, 
desleír mi fuego en tu boca.

Aprendo de ti el claroscuro.

Te veo a través de mi lengua,
deduzco tus desniveles,
y pruebo tus cicatrices.
Con cada parcela que toco,
te quiero tener todo entero,
con tus sueños y tu insomnio,
tus lagos y tus desiertos.

Todo el silencio que tengo,
te lo comparto esta noche,
toda la vida que guardo,
te la extiendo por el alma. 
En la claridad te inhalo
en la oscuridad de aprehendo.

Lloro por mi llegada,
después de echarte de menos.
Te veo y te re-conozco, 
aprendo de ti el claroscuro,

y lo guardo en mis recuerdos. 

Muero de a poco - Claribel Alegría

Natalie Shau
Muero de a poco, amor
no es la muerte sorpresa
que deseaba
la que libera
y lanza
es la otra
la lenta
la que corta en pedazos
da estocadas
y de perfil se escurre.

domingo, 22 de enero de 2017

Intromisión - Sara Graciano

2016

Oswaldo Guayasamín
Palparte en verano,
como si fueras mango que quiero madurar
Mostrarte mis frutos,
y dártelos a probar
Abrir tu cerrojo, inquieta, hasta entrar la luz
Cuerpesito canela,
te quiero entrar a mirar.

Verte el calor en el vientre, y cubrirte con mi bondad
Un par de buenas obras, sembrártelas en alud
Cubrirte el pecho con ellas,
ay! Fuego!
¡¿De dónde venís?!
Quemarme entre tus volcanes!
Traer los Andes a ti

Camina sobre mi valle,
vientesito, sopla aquí.
Apaga lo que encendiste,
con paciencia cura el ardor
Y sofoca esta hoguera
que no me deja dormir
Hunde tu lluvia fiera,
en la tierra del candor

Agradecidos estarán los surcos
por tan salvaje inundación
Ay montañas en que ruedas!
Ay montañas que soy!
Deambula feroz por ellas,
bébelas y devóralas,
Y cuando llegue el invierno,
duerme plácido en sus cuevas
Íntimas, misteriosas…
te abrazarán con calor.

sábado, 21 de enero de 2017

Primavera - Ernestina de Champourcín

Flor Maria Bouhot - Serie de los amantes 
¡Toda la primavera dormía entre tus manos!
Iniciaste en un gesto la fiesta de las rosas
y erguiste, enajenada,
esa flecha de luz que impregna los caminos.
¡Toda la primavera!
Fervores del instante transido de capullos,
gracia tímida y leve del perfume sin rastro,
caricias que despiertan el sexo de las horas.
Brotaron de tus palmas en éxtasis gozoso
los trinos y las brisas. Y tu ademán secreto
despertó en rubores la pubertad del mundo.
¡Todo vino por ti! Porque tus manos lentas
ciñeron brevemente mi carne estremecida,
porque al rozar mi cuerpo
despertaste una flor que trae la primavera.

Si regresas- Sara Graciano

2016

Natalie Shau


Creo que volverás.
Pero volverás,
y ya serás pálido, inoloro e insípido para mí.
No tendrás gracia alguna en los labios,
no querré más,
hacer cortometrajes de tu risa,
ni desearé abrazarte cuando vaya a la cama.

Regresarás
por caminos espesos,
para encontrar un terreno en el que ya no crecerán tus semillas.
No vas a poder cosechar más fervor en mí,
ni vas a poder siquiera despertar mi ira.

No habrá espacio para tu nombre,
no habrá lugar para tu sombra,
ni asidero para tus penas.

Seré un terreno fértil para la vida,
y tu muerte no podrá quedarse en mí.
No voy a almacenarte más en mi alma,
ni voy a pensarte cada mañana.

Regresarás,
creo que lo harás,
y cuando pase, oleré a otras pieles,
amaré otros paisajes
viviré otra vida,
no la de tu muerte.

miércoles, 18 de enero de 2017

Domingo - Eduardo Carranza

Chris Hieronimus - David Uzochukwu

Un domingo sin ti, de ti perdido,
es como un túnel de paredes grises
donde voy alumbrado por tu nombre;
es una noche clara sin saberlo
o un lunes disfrazado de domingo;
es como un día azul sin tu permiso.

Llueve en este poema; tú lo sientes
con tu alma vecina del cristal;
llueve tu ausencia como un agua triste
y azul sobre mi frente desterrada.

He comprendido cómo una palabra
pequeña, igual a un alfiler de luna
o un leve corazón de mariposa,
alzar puede murallas infinitas,
matar una mañana de repente,
evaporar azules y jardines,
tronchar un día como si fuera un lirio,
volver granos de sal a los luceros.

He comprendido cómo una palabra
de la materia azul de las espadas
y con aguda vocación de espina,
puede estar en la luz como una herida
que nos duele en el centro de la vida.

Llueve en este poema, y el domingo
gira como un lejano carrusel;
tan cerca estás de mí que no te veo,
hecha de mis palabras y mi sueño.

Yo pienso en ti detrás de la distancia,
con tu voz que me inventa los domingos
y la sonrisa como un vago pétalo
cayendo de tu rostro sobre mi alma.

Con su hoja volando hacia la noche,
rayado de llovizna y desencanto,
este domingo sin tu visto bueno
llega como una carta equivocada.

La tarde, niña, tiene esa tristeza
del aire donde hubo antes una rosa;
yo estoy aquí rodeado de tu ausencia
hecho de amor y solo como un hombre.

lunes, 16 de enero de 2017

¿Cómo olvidas? - Sara Graciano

Igor Koshelev
2016

Cómo olvidas caminos recurrentes,
bajo arboles y luna.
Caminos de agua,
de arena, de tierra,
de pasto, de musgo,
de piedra.
Cómo olvidas…

Cómo olvidas las palabras,
los ascensos de la cama,
las bitácoras de viaje,
fotos,
canciones,
rostros,
paisajes
Cómo olvidas…

Dime hombre, cómo olvidas,
lluvia, risa, abrazo, ternura, susurro.
Azul, profundo, pálido, salado, mar.
Cómo olvidas…

Cómo olvidas ocres,
purpuras,
carmesí,
sol,
cayendo o subiendo,
aurora, ocaso,
cómo olvidas…

Cómo olvidas un beso,
danzando, sonriendo,
primer beso de angustias, alegrías, a
aventuras, pensamientos, dudas,
cómo olvidas…

Cómo olvidas los ríos,
la noche,
la montaña,
las sábanas,
donde entregamos el cuerpo,

el ímpetu y la esperanza,
cómo olvidas…

Cómo olvidas,
si en tu mano, permanece inscrito mi cuerpo,
cómo olvidas,
si en tus labios, permanece inscrita mi boca,
cómo olvidas,
si en tu memoria, permanecen inscritas mis palabras,
cómo olvidas,
si en tu pecho, permanece inscrita mi mejilla,
cómo olvidas,
si en tu cuerpo, permanece inscrita mi lujuria,
cómo olvidas,
si en mi alma, permaneces inscrito, apasionado,
recordado,
amado,
vinculado.
Cómo olvidas…

lunes, 2 de enero de 2017

Casa abandonada - Sara Graciano

2013
Alex Alemany

Al igual que a mí,
te han abandonado.
Te han puesto vendajes en los ojos
 y se han ido.
Le han puesto tranca a tu puerta
 y se han ido.
Has esperado ansiosamente su llegada,
pero se han ido.

No volverán,
nadie volverá,
ni quien puso la tranca, ni otro,
Tu puerta ha sido sellada
a cualquier paso

Tu esperanza será tu peor enemigo
Nadie va a volver, te lo aseguro.
Finalmente,
compañera de abandono…
Finalmente estarás empolvada como nunca,
Rebosarás de arañas y de bichos.
Entrarán en ti las ratas
 tan fácil como te abandonaron
 quienes te dejaron sola.

Y luego,
como quien no tiene comienzo ni fin
Caerán tus muros
aprisionando cualquier cosa que hubiese en tu interior.
Morirás, mueres, moriste.

jueves, 20 de octubre de 2016

Es olvido - Nicanor Parra

David Uzochukwu

Juro que no recuerdo ni su nombre,
Mas moriré llamándola María,
No por simple capricho de poeta:
Por su aspecto de plaza de provincia.
¡Tiempos aquellos!, yo un espantapájaros,
Ella una joven pálida y sombría.
Al volver una tarde del Liceo
Supe de
su muerte inmerecida,
Nueva que me causó tal desengaño
Que derramé una lágrima al oírla.
Una lágrima, sí, ¡quién lo creyera!
Y eso que soy persona de energía.
Si he de conceder crédito a lo dicho
Por la gente que trajo la noticia
Debo creer, sin vacilar un punto,
Que murió con mi nombre en las pupilas,
Hecho que me sorprende, porque nunca
Fue para mí otra cosa que una amiga.
Nunca tuve con ella más que simples
Relaciones de estricta cortesía,
Nada más que palabras y palabras
Y una que otra mención de golondrinas.
La conocí en mi pueblo (de mi pueblo
Sólo queda un puñado de cenizas),
Pero jamás vi en ella otro destino
Que el de una joven triste y pensativa.
Tanto fue así que hasta llegué a tratarla
Con el celeste nombre de María,
Circunstancia que prueba claramente
La exactitud central de mi doctrina.
Puede ser que una vez la haya besado,
¡Quién es el que no besa a sus amigas!
Pero tened presente que lo hice
Sin darme cuenta bien de lo que hacía.
No negaré, eso sí, que me gustaba
Su inmaterial y vaga compañía
Que era como el espíritu sereno
Que a las flores domésticas anima.
Yo no puedo ocultar de ningún modo
La importancia que tuvo su sonrisa
Ni desvirtuar el favorable influjo
Que hasta en las mismas piedras ejercía.
Agreguemos, aun, que de la noche
Fueron sus ojos fuente fidedigna.
Mas, a pesar de todo, es necesario
Que comprendan que yo no la quería
Sino con ese vago sentimiento
Con que a un pariente enfermo se designa.
Sin embargo sucede, sin embargo,
Lo que a esta fecha aún me maravilla,
Ese inaudito y singular ejemplo
De morir con mi nombre en las pupilas,
Ella, múltiple rosa inmaculada,
Ella que era una lámpara legítima.
Tiene razón, mucha razón, la gente
Que se pasa quejando noche y día
De que el mundo traidor en que vivimos
Vale menos que rueda detenida:
Mucho más honorable es una tumba,
Vale más una hoja enmohecida,
Nada es verdad, aquí nada perdura,
Ni el color del cristal con que se mira.
Hoy es un día azul de primavera,
Creo que moriré de poesía,
De esa famosa joven melancólica
No recuerdo ni el nombre que tenía.
Sólo sé que pasó por este mundo
Como una paloma fugitiva:
La olvidé sin quererlo, lentamente,
Como todas las cosas de la vida.

lunes, 17 de octubre de 2016

Tengo estos huesos hechos a las penas - Miguel Hernández

Carmen G. Junyen - Glamour
Tengo estos huesos hechos a las penas
y a las cavilaciones estas sienes:
pena que vas, cavilación que vienes
como el mar de la playa a las arenas.

Como el mar de la playa a las arenas,
voy en este naufragio de vaivenes,
por una noche oscura de sartenes
redondas, pobres, tristes y morenas.

Nadie me salvará de este naufragio
si no es tu amor, la tabla que procuro,
si no es tu voz, el norte que pretendo.

Eludiendo por eso el mal presagio
de que ni en ti siquiera habré seguro,
voy entre pena y pena sonriendo.

Revancha - Sara Graciano

Deseo que la nostalgia te entre toda en un día.
Que recuerdo por recuerdo,
te zambullas en la melancolía.
Que llames, y no haya quién te conteste.
Que corras y no sepas a quién sigues.
Que viajes, que viajes mucho.
Por carreteras que te griten mi nombre llorando,
¡y que llores!
y que llueva en el camino,
y te quedes sin aliento para seguir,
por la nostalgia.

Ojalá que recorras otros cuerpos buscándome.
Y despiertes sin encontrarme,
abrazado a una existencia
que no se compare,
con la vida que te ofrecía mi aliento.

Deseo que recuerdes todo lo bello,
todo lo pasional,
todo lo tierno,
todo lo hermoso…en una noche,
y que esa noche te duela,
como dolió este desamor,
tu indiferencia,
tu abandono.

Deseo que sientas
ganas inmensas de amarme,
de darme un beso, tocarme…
y cuando escribas una carta,
o hagas una llamada,
o me pongas un mensaje,
yo te pueda responder:
“En mi territorio moriste”

Hastío - Sara Graciano

Imagen tomada de película "The pillow book"

A veces uno no quiere poesía,
a veces uno se hastía de poesía,
quiere ser simple, liviano, etéreo,
andar como todos, que en el bus no piensan, sino que descansan.

A veces uno se cansa de la poesía,
y quiere algo ligero
ahogar las ideas en la televisión,
criticar al presidente y quejarse de las deudas.

Uno a veces no quiere poesía,
no quiere mirar todo con dolor o encanto extremo
no quiere melancolizar cualquier recuerdo,
uno no quiere sentirse siempre así tan quebrado,
tan atónito, tan pendejo…

A veces uno se cansa de la poesía,
y quiere más bien ocuparse de la piel que entrega,
en vez de ocuparse de la piel que toca,
uno no quiere pensar siempre en el trasfondo de las cosas,
a veces uno quiere danzar sin saber la letra ni el origen de la música.

Uno se hastía, lo juro, uno se hastía,
de imaginar mil vidas en un solo día,
y acariciar el mundo sin censura,
sintiendo cada tristeza, rencor y nostalgia,
que están contenidas en lo cotidiano.

Cerillos - Sara Graciano

2014



Entre tantas manos que me han tocado el cuerpo,
y entre tanta bruma que me ha generado el éxtasis,
y después de fundir tanto fuego en mí pecho,
me queda todavía, sangre ardiente y jugo espásmico.

En los recuerdos guardo,
ojos teniendo orgasmos,
labios amando en celo.

Tengo llamados urgentes, de continuar gimiendo
y cuartos, sillones, baños, todos testigos de pausas,
de olvidos simultáneos del universo.

Me quedan de los encuentros, rostros que amo a versos,
inspiración insoportable, de poesía y juegos.
Danzas que los pies saben, pasos que el cuerpo aprende.

me queda el sabor salado y olor nostálgico a sexo.

domingo, 24 de julio de 2016

Este es mi sur - E.Andrés Pérez

Tomada de película: Silencio en El Paraíso

Este es mi sur, 
trepado en las montañas,
al borde de los riscos. 
Excavado, apiñado.

Exótico y urbano calle a calle,  
tumultuoso, ruidoso y chambón,
tan ilegal como colorido,  
tan contradictorio, tan frío.

Nublado, empinado y húmedo,
seco, plano y polvoriento,
siempre a punto de inundarse,  
siempre a punto de derrumbarse. 
             
Escondido tras un cerro, 
brillante en sus humildes noches,
atiborrados de parrandas y borrachos,
de ruinas, casitas y socavones.

Este es mi sur, 
compendio de acentos y razas,
insolente, vulgar, sanguinario,
mi sur que muere de hambre y soledad.

Irreal, paradójico, absurdo,    
mitad aldea, mitad ciudad,   
de noches iluminadas,               
de suelos rotos y sumergidos. 

Laberinto de asfaltos resquebrajados,   
de callejones fatales,              
de galladas sedientas,          
de pasiones febriles en postes de energía.

Este es mi sur,                      
aquí nacimos los pobres,                
de aquí nos arranca la ciudad caníbal,                     
de nuestras casas bebe el ciego progreso.
Desde aquí corre la sangre,         
de víctima, de chofer,               
desde aquí brota la vida rebelde,
cándida, incansable e indómita.

Una cárcel, un barrio viejo,             
un lupanar, una cantina,        
un parque, una escuela,         
un perro de hueso, un viejo de lágrimas. 

Este es mi sur,    
empujado sobre los campos y bosques,                     
al borde de la asfixia,                  
envenenado de angustias.

Sembrado de esperanzas,                         
de paciente obra,                         
de sueños armados ladrillo a ladrillo,               
de muertos sin nombre, de vivos sin recuerdos.

Aquí dormimos, amamos, crecemos,             
aquí nos olvidan, aquí olvidamos,     
aquí nos multiplicamos sin medida,       
 aquí celebramos sin futuro.

Este es mi sur,         
el respaldo de la ciudad,        
las tripas vacías del engaño,    
la cucharada amarga del presente.  
  
Este soy, este somos,  
tan impuros, tan negros,                  
tan indios, tan ñeros,                     
tan pobres, tan vivos, tan ciertos.                    

miércoles, 13 de julio de 2016

Exhalación - Sara Graciano

Inhalo, sed de tu cuerpo mojado
Exhalo, alma limpia de culpa
Mi válvula de emergencias,
es de la mitad del cuerpo para abajo.

La bocca, me vino a la piel desprovista,
bajó sin mesura a la entrada,
la convirtió, rápidamente en salida.

Inhalo, pasado y llanto,
exhalo, lecciones de lengua, miradas.
Inhalo, sombras de mí deambulando,
exhalo, se arquea imprudente mi espalda.

Temblorosas, salen las palabras,
agudo y jadeante, el aire.
Las manos, pierden la memoria,
Inhalo…
Exhalo, los ojos se extravían.

sábado, 2 de julio de 2016

Ciudad dolor - Sara Graciano

Foto: Laura Venegas 2016, Todos los derechos reservados
Hoy tengo un desgano amargo y dulce,
sangriento, pobre, desvalido.
Una melancolía extensa,
regada por toda la casa,
secuestrándome la risa,
reteniendo mis pasiones.

Tengo mucho veneno en los labios,
mucha razón en los músculos,
mucho dolor en el vientre,
mucha aventura en las piernas.

Quiero cantar la ciudad,
y decirle de pronto:
Medellín, ven conmigo,
Medellín, sígueme al abismo.
y decirle también,
que con ella desespero,
pero sin ella no existo.

Hacerle tal vez una caricia,
venerarla,
hacerle idolatría,
rezarla.

Que sean sus ruidos mis pecados,
sus olores mi nostalgia.
Que su calor de medio día me tueste las palabras.
todas las que he escrito en su piel, y en sus fachadas.

Hoy me embarga una nieve que no puedo…
no puedo enderezarme o moverme
y Medellín está tan tibia, tan ahumada,
pero no, no es suficiente, a mí me llueve.

“a crédito” “la de moda” “llévela”
Se la llevan los koreanos, los franceses
y por supuesto, los norteamericanos.
Se la llevan, la desvisten, la penetran.
La devuelven, la comentan, ¡y la muerte!

y Medellín sigue de pie,
se arrastra firme entre los baños de los antros,
se vende a 5, a 50 a 500.

Pero no, hoy no me llamen,
hoy no me inviten,
no quiero ver más esta ciudad de incoherencias.
La odio tanto como la amo,
es paranoia, es compulsión,
es obsesión, es repulsión.

Me canso, estoy agotada.
Escucho salsa, y ambulancias…
y una señora pidiendo plata…

Quiero dormir mil veces esta pena.
inundar con mis lágrimas las calles,
que los violines me lisonjeen la violencia,
y el aguardiente ahogue la fiereza de los machos.

Hoy Medellín me aflige más que siempre,
quiero quedarme encerrada en esta altura,
y no salir nunca más a recorrerla,
porque la sufro,
a pesar que la aborrezco.

domingo, 26 de junio de 2016

Ruido - Sara Graciano

Perdón por no darme cuenta,
por no intuir que esto pasaba,
por no construir lo que esperaba a tu lado,
por llorar sin sentido los últimos días.

Es que fue fuerte la invasión,
la violencia de la entrada,
la intromisión sin amor.

Y la bulla no me dejó escuchar que no te amaba,
no te siento,
no me haces falta,
no te quise,
fue un espejismo.

Y duele,
no que te vayas,
sino la superficialidad de la historia,
perder el tiempo,
todo a la mierda!

Me aferro a un desconocido,
a recuerdos ya olvidados.
Intento volver a ellos,
pero siento que estuve sola.

Tu rostro se me borró,
tus manos también del cuerpo.
Tus besos fueron hastío,
al igual que tus abrazos.

Arrepentida salgo de este abismo,
en el que caí sin límite,
al que me arrojaste un día,
y de que yo no quise salvarme.

Y veo el mundo tan distinto,
En mi ausencia creció el vergel,
regreso y recojo júbilo.

Doy gracias que te hayas ido,
me siento en un vuelo encantado,
curada de las heridas,
que tanto dolor me causaron…

Y gracias por tantos daños,
que le sembraste a mi vida.
Sin ellos no habría llegado
hasta aquí fortalecida.

Apenas y a penas - Mario Benedetti

Alex Alemany

Pensó 
         ojalá que no 
pero esta vez acaso sea la última

con el deseo más tierno que otras noches 
tentó las piernas de la mujer nueva 
          que afortunadamente no eran de carrara 
posó toda su palma sobre la hierbabuena 
          y sintió que su mano agradecía 
viajó moroso y sabio por el vientre 
          se conmovió con valles y colinas 
se demoró en el flanco y su hondonada 
         que siempre era su premio bienvenido 
anduvo por los pechos eligiendo al azar 
         y allí se quedo un rato descifrando 
con el pulgar y el índice reconoció los labios 
         que afortunadamente no eran de coral 
y deslizó una mano por debajo del cuello 
         que afortunadamente no era de alabastro

Pensó 
         ojalá que no 
pero puede ser la última 
y si después de todo 
es la última vez 
Entonces cómo            haré mañana 
de donde sacaré la fuerza y el olvido 
para tomar distancia de esta orografía 
de esta comarca en paz 
de esta patria ganada 
           apenas y a penas 
           a tiempo y a dulzura 
           a ráfagas de amor.

domingo, 12 de junio de 2016

El país de los sueños - Eduardo Galeano

Era un inmenso campamento al aire libre.

De la galera de los magos brotaban lechugas cantorasy ajíes luminosos, y por todas partes había gente ofreciendo sueños en canje. Había quien quería cambiar unsueño de viajes por un sueño de amores, y había quienofrecía un sueño para reír en trueque por un sueño parallorar un llanto bien gustoso.

Un señor andaba por ahí buscando los pedacitos deun sueño, desbaratado por culpa de alguien que se lohabía llevado por delante: el señor iba recogiendo lospedacitos y los pegaba y con ellos hacía un estandartede colores.

El aguatero de los sueños llevaba a agua a quienessentían sed mientras dormían. Llevaba el agua a la espalda, en una vasija, y la brindaba en altas copas.

Sobre una torre había una mujer, de túnica blanca,peinándose la cabellera, que le llegaba a los pies. El peine desprendía sueños, con todos sus personajes: Lossueños salían del pelo y se iban al aire.


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