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domingo, 30 de septiembre de 2012

El hombre de deseos infinitos - Sara Graciano

Tenía en su mente la porcelana de su vientre,
Tenía grabada, la fecundidad de sus besos,
Y el rubí escondido bajo la tela oscura…
Y la marca que le había dejado en la oreja con sus dientes

Él tenía en sus recuerdos la suavidad de su espalda,
Y la ternura de sus senos, y la humedad de su cuello
Y no podía olvidarle
Y ya la echaba de menos,
Y él sentía que moría sin sus ojos ni su cuerpo

Recostado y en silencio intentaba callar sus deseos
Y ella luego aparecía, pero eran meros bosquejos,
Sus piernas se estremecían, cuando tocaba sus manos,
¡Qué loca imaginación! Sentía el rubí en los dedos…


Pero él la echaba de menos, aun si la tenía a su lado
Porque sabía bien que ella llevaba por dentro,
Ese tremendo talento de ser el cielo, el infierno,
De ser tan dulce y salada, y hacer detener el tiempo

Este hombre no podía borrar la insensatez del momento
Moría por repetirlo,
Volver su cuerpo a su cuerpo
Sentir su respiración,
Sentir la dicha hasta en los huesos,
Volver a poner sus labios,
En esa mujer de fuego…

La pasión y la locura se adentraron en el hombre
Y en la oscuridad de la noche, el desespera en su lecho
Recordando el regocijo que sintió y esa ternura,
Esa ternura que lo hace un hombre con infinitos deseos.

La burocracia/1 - Eduardo Galeano

Rodriguez Forges - burocracia
En tiempos de la dictadura militar, a mediados de 1973, un preso político uruguayo, Juan José Noueched,sufrió una sanción de cinco días: cinco días sin visita ni recreo, cinco días sin nada, por violación del reglamento. Desde el punto de vista del capitán que le aplicó la sanción, el reglamento no dejaba lugar a dudas. El reglamento establecía claramente que los presos debían caminar en fila y con ambas manos en la espalda. Noueched había sido castigado por poner una sola mano en la espalda.

Noueched era manco.

Había caído preso en dos etapas. Primero había caído su brazo. Después él. El brazo cayó en Montevideo. Noueched venía escapando a todo correr cuando el policía que lo perseguía alcanzó a pegarle un manotón, le gritó: ¡Dese preso! y se quedó con el brazo en la mano. El resto de Noueched cayó un año y medio después, en Paysandú.

En la cárcel, Noueched quiso recuperar su brazo perdido:

-Haga una solicitud- le dijeron.
Él explicó que no tenía lápiz:
-Haga una solicitud de lápiz-le dijeron.
Entonces tuvo lápiz, pero no tenía papel:
-Haga una solicitud de papel- le dijeron.

Cuando por fin tuvo lápiz y papel, formuló su solicitud de brazo.

Al tiempo le contestaron. Que no. No se podía: el brazo estaba en otro expediente. A él lo había procesado la justicia militar. Al brazo, la justicia civil.

Tomado de: Galeano, E. (1998). El lbro de los abrazos . Bogotá: Tercer Mundo.

Corazón abatido - Sara Graciano



El día gris como en mis sueños,
Mi corazón está abatido en otro lecho
Mi alma purifica sus sentimientos,
Mis ojos ríen y lloran en silencio

Hoy es otro de esos días de vacío
Caigo al hoyo como el agua cae al río
Siento el viento recorrerme toda en el abismo
Mi cuerpo anda en zozobra, y repito, mi corazón abatido…

No hago más que esperar el tiempo,
Y la locura interminable de la noche,
Que la luna caiga toda entre mis dedos
Que la brisa toque mi alma, y me eleve al viento…

Siento sopor, un “no me hallo”
Mi aliento perdido
Mientras tanto no encuentro en nada regocijo
No encuentro nadie que comprenda este delirio…

Cruzo mi espejo, no encuentro nada,
Y aun espero
Que esa que mira con ojos tristes sea mi esperanza,
Pero mi corazón anda abatido y los ojos tristes mojan la llama…
Y la del espejo que está en silencio, me hiere el alma.

sábado, 29 de septiembre de 2012

Salvador Díaz Mirón - Deseos

Yo quisiera salvar esa distancia
ese abismo fatal que nos divide,
y embriagarme de amor con la fragancia
mística y pura que tu ser despide.

Yo quisiera ser uno de los lazos
con que decoras tus radiantes sienes;
yo quisiera en el cielo de tus brazos
beber la gloria que en los labios tienes.

Yo quisiera ser agua y que en mis olas,
que en mis olas vinieras a bañarte,
para poder, como lo sueño a solas,
¡a un mismo tiempo por doquier besarte!

Yo quisiera ser lino y en tu lecho,
allá en la sombra, con ardor cubrirte,
temblar con los temblores de tu pecho
¡y morir de placer al comprimirte!

¡Oh, yo quisiera mucho más! ¡Quisiera
llevarte en mí como la nube al fuego,
mas no como la nube en su carrera
para estallar y separarse luego!

Yo quisiera en mí mismo confundirte,
confundirte en mí mismo y entrañarte;
yo quisiera en perfume convertirte,
¡convertirte en perfume y aspirarte!

¡Aspirarte en un soplo como esencia,
y unir a mis latidos tus latidos,
y unir a mi existencia tu existencia,
y unir a mis sentidos tus sentidos!

¡Aspirarte en un soplo del ambiente,
y así verte sobre mi vida en calma,
toda la llama de tu pecho ardiente
y todo el éter del azul de tu alma!

Aspirarte, mujer... De ti llamarme,
y en ciego, y sordo, y mudo constituirme,
y en ciego, y sordo, y mudo consagrarme
al deleite supremo de sentirte
¡y a la dicha suprema de adorarte!

Cecilia Ortiz - Autorretrato

Alex Alemany - Mujer
Cecilia mía
Terciopelo
Mi vida
Asaltas y seduces
Anima destructiva
Que preserva el alma
Querida iluminada
Construyes y azotas
Enamorada de tus defectos
Envidiosa de tus placeres
Ignorada por los espejos
Seducida por los ojos
Rara comedida
Inconmensurable
¿Cómo fue que llegaste a este mundo?
Desposeída privilegiada
Aterida
Risa a carcajadas de jugar por los otros
Revendida postrada
Prostituida santa
Tormento sereno de tus noches
Alba de casas
Acariciado la humedad
De una sola soledad
Cristalina borracha
Borrada y aparecida
Cuando tú quieras Cecilia
Saldremos otra vez
pero eso sí
Con la máscara
por favor sin ella
Me estoy acercando al triunfo de quererte
Espíritu retorcido
Naufragante
Viva muerta
A como dé lugar
Tremendista arrepentida

Culpable sin una culpa

Alguna vez me dijiste siempre - Sara Graciano

2010


Yo vivía de ilusiones…
Vos también.
Nos soñábamos mutuamente,
 Cuando dijimos infinito

Amamos nuestros cuerpos,
 Nuestros corazones,
 Nuestra rutina,
 Nuestros sueños,
 Nuestras peleas

Te envié notas con una sola palabra,
Con dos, con tres
Solo necesitaba decirte: siempre

El Cd, el lapicero, la sábana,
Todo aquello que tocaste tiene tu alma,
Y me recuerda que alguna vez estuviste

Te pregunté alguna vez: ¿hasta cuando sentiré esto?
Y loca e ilusamente me contestaste
SIEMPRE

Alguna vez me dijiste
Con los ojos iluminados por la ilusión de los míos:
SIEMPRE

lunes, 24 de septiembre de 2012

Reflexión de John Lennon

Nos hicieron creer que el “gran amor”, sólo sucede una vez, generalmente antes de los 30 años. No nos contaron que el amor no es accionado, ni llega en un momento determinado.

Nos hicieron creer que cada uno de nosotros es la mitad de una naranja, y que la vida sólo tiene sentido cuando encontramos la otra mitad. No nos contaron que ya nacemos enteros, que nadie en nuestra vida merece cargar en las espaldas la responsabilidad de completarlo que nos falta.

Las personas crecen a través de la gente. Si estamos en buena compañía es más agradable.

Nos hicieron creer en una fórmula llamada "dos en uno": dos personas pensando igual, actuando igual...que era eso lo que funcionaba! No nos contaron que eso tiene un nombre: anulación. Que sólo siendo individuos con personalidad propia podremos tener una relación saludable.

Nos hicieron creer que el casamiento es obligatorio y que los deseos fuera de término, deben ser reprimidos.

Nos hicieron creer que los lindos y flacos son más amados.

Nos hicieron creer que sólo hay una fórmula para ser feliz, la misma para todos, y los que escapan de ella están condenados a la marginalidad. No nos contaron que estas fórmulas son equivocadas, frustran a las personas, son alienantes, y que podemos intentar otras alternativas.

Ah, tampoco nos dijeron que nadie nos iba a decir todo esto: cada uno lo va a tener que descubrir solito.

Y entonces, cuando estés “enamorado de ti mismo" podrás ser feliz y te enamorarás de alguien.

Vivimos en un mundo donde nos escondemos para hacer el amor aunque la violencia se practica a plena luz del día.

jueves, 13 de septiembre de 2012

Teoría del cerillo


“Mi abuela tenía una teoría muy interesante, decía que si bien todos nacemos con una caja de cerillos en nuestro interior, no los podemos encender solos, necesitamos,…, oxigeno y una vela. Sólo que en este caso el oxigeno tiene que provenir, por ejemplo, del aliento de la persona amada; la vela puede ser cualquier tipo de alimento, música, caricia, palabra o sonido que haga disparar el detonador y así encender uno de los cerillos. Por un momento nos sentiremos deslumbrados por una intensa emoción. Se producirá en nuestro interior un agradable calor que irá desapareciendo poco a poco conforme pase el tiempo, hasta que venga una nueva explosión a reavivarlo. Cada persona tiene que descubrir cuáles son sus detonadores para poder vivir, pues la combustión que se produce al encenderse uno de ellos, es lo que nutre de energía al alma. En otras palabras, esta combustión es su alimento. Si uno no descubre a tiempo cuáles son sus propios detonadores, la caja de cerillos se humedece y ya nunca podremos encender un solo fósforo.
Si eso llega a pasar, el alma huye de nuestro cuerpo, camina errante por las tinieblas más profundas tratando vanamente de encontrar alimento por sí misma, ignorante de que sólo el cuerpo que ha dejado inerme, lleno de frío, es el único que podría dárselo…

…Por eso hay que permanecer alejados de personas que tengan un aliento gélido. Su sola presencia podría apagar el fuego más intenso, con los resultados que ya conocemos. Mientras más distancia tomemos de estas personas, será más fácil protegernos de su soplo…

…Hay muchas maneras de poner a secar una caja de cerillos húmeda, pero puede estar segura de que tiene remedio…

…Claro que también hay que poner mucho cuidado en ir incendiando los cerillos uno por uno. Porque si por una emoción muy fuerte se llegan a encender todos de un solo golpe producen un resplandor tan fuerte que ilumina más allá de lo que podemos ver normalmente y entonces ante nuestros ojos aparece un túnel esplendoroso que nos muestra el camino que olvidamos al momento de nacer y que nos llama a reencontrar nuestro perdido origen divino. El alma desea reintegrarse al lugar de donde proviene, dejando el cuerpo inerte…”

Fuente: Como agua para chocolate - Laura Esquivel

Carta al sujeto inesperado - Sara Graciano

Amantes - Alex Alemany
Desleírme ante tus ojos es muy poco,
sucumbir a tu mirada es lo de menos
sujeto loco que aparece en forma loca,
no te aparezcas más en mis sueños

No soporto ver tu pelo despeinado,
Ni tu sonrisa, ni tus brazos de niño.
Sueño haciéndote el amor,
o dándote un beso,
sueño nuestra desnudez y tu mirada

No me sigas más en la memoria,
no te internes más en mis deseos.
Te imagino viéndome las piernas y los senos,
Y sintiendo lo que siento yo cuando te veo

No sonrías cuando hablo que me muero,
Y me revives con tus historias y aventuras

Mira sujeto no me sigas que soy débil
Y malisima para guardar secretos.
Si te hablo y me desnudas las ideas,
imagínate desnudándome el pensamiento

Sujeto osado no me creas si te digo,
Que te quiero hacer el amor o darte un beso

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