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lunes, 25 de febrero de 2013

Daisy Zamora - Mensaje urgente a mi madre

Lilith
Fuimos educadas para la perfección:
para que nada fallara y se cumpliera
nuestra suerte de princesa-de-cuentos
infantiles.
¡Cómo nos esforzamos, ansiosas por demostrar
que eran ciertas las esperanzas tanto tiempo
atesoradas!
Pero envejecieron los vestidos de novia
y nuestros corazones, exhaustos,
últimos sobrevivientes de la contienda.
Hemos tirado al fondo de vetustos armarios
velos amarrillentos, azahares marchitos
ya nunca más seremos sumisas ni perfectas.
Perdón, madre, por las impertinencias
de gallinas viejas y copetudas
que sólo saben cacarearte bellezas
de hijas dóciles y anodinas.
Perdón, por no habernos quedado
donde nos obligaban la tradición
y el buen gusto.
Por atrevernos a ser nosotras mismas
al precio de destrozar
todos tus sueños.

Pesadilla - Mario Benedetti

He pasado la noche
soñando un sueño tonto
alguien me regalaba
la lapicera fuente
más impecable y nueva
más elegante y mágica

sobre todo
eso
mágica

yo pensaba Buen Día
y ella escribía Good Morning
yo pensaba Qué Tal
y ella escribía Hello
yo pensaba Adelante
pero ella No Left Turn
pensaba Hijodeputa
y ella Sonofabitch

eso era demasiada
diferencia

por suerte
advertí que era urgente
salvarme
y desperté

aleluya aleluya
mi lapicera fuente
escribe en español.

Baldón - Mario Benedetti

Hércules levantando la piel del mar le pide a Venus un instante antes de despertar al amor 1963
Salvador Dalí
El dolor es una
desértica provincia
donde no cabe
nadie más

una parcela
tierra oscura

tú no lindas
con él
tú estás a salvo

pobre de ti
baldón
que no peligras.

Mario Benedetti - Rostro de vos

Tengo una soledad
tan concurrida
tan llena de nostalgias
y de rostros de vos
de adioses hace tiempo
y besos bienvenidos
de primeras de cambio
y de último vagón.

Tengo una soledad
tan concurrida
que puedo organizarla
como una procesión
por colores
tamaños
y promesas
por época
por tacto
y por sabor.

Sin temblor de más
me abrazo a tus ausencias
que asisten y me asisten
con mi rostro de vos.

Estoy lleno de sombras
de noches y deseos
de risas y de alguna
maldición.

Mis huéspedes concurren
concurren como sueños
con sus rencores nuevos
su falta de candor
yo les pongo una escoba
tras la puerta
porque quiero estar solo
con mi rostro de vos.

Pero el rostro de vos
mira a otra parte
con sus ojos de amor
que ya no aman
como víveres
que buscan su hambre
miran y miran
y apagan mi jornada.

Las paredes se van
queda la noche
las nostalgias se van
no queda nada.

Ya mi rostro de vos
cierra los ojos
y es una soledad
tan desolada.

lunes, 18 de febrero de 2013

Nunca vengas - Sara Graciano

Lee muy bien estas letras mujer, no vaya ser que te aparezcas en este infierno por accidente…

Alex Alemany - Maternidad

Nunca vengas, aquí el espíritu se enfría y enferma;
Lo lapidan, lo retuercen y moldean;
Lo destiñen y le quitan sus colores;
Lo castigan por querer volar o detener el tiempo

Nunca vengas que aquí desangran a la tierra,
Y te obligan a vivir bajo sus reglas.
Aquí se ofenden si querés andar desnuda
Y pretenden que tu alma quepa bajo un techo

Nunca vengas mujer que aquí no hay cielo,
Aquí el calor de las estrellas es un sueño…
Y por cierto, aquí no hablan de utopías,
Así que no vengas, que aquí mueren tus ideas.

Nunca vengas, aquí no hay lugar para la vida,
Y vos con esas alas gigantescas…
No mujer, aquí nadie te querría…

Nunca vengas, tu corazón aquí lo apretujan,
Le echan llave, pisotean y lo hieren;
Luego esperan que continúes sana y completa,
Y que sigas con el rostro fuerte y valiente.

Nunca vengas que aquí te visten y te compran,
Y te cambian la sonrisa por diamantes,
O tu cuerpo porque es oro y da placeres…

Nunca vengas mujer que aquí huirías,
Correrías sin descanso y en tormenta;
Y aunque insistieras en salir por cualquier parte
Aquí te encierran y encadenan tu espíritu a los fetiches

Nunca vengas aquí,
que con tu ternura,
Y tu curiosidad de mariposa retozona,
En este infierno acabarían con tu brillo,
Y tus alas cortarían para siempre
O tu chispa la combinarían con el fuego…

Mujer, nunca vengas…

viernes, 1 de febrero de 2013

Arco Iris - Mario Benedetti


A veces
por supuesto
usted sonríe
y no importa lo linda
o lo fea
lo vieja
o lo joven
lo mucho
o lo poco
que usted realmente
sea

sonríe
cual si fuese
una revelación
y su sonrisa anula
todas las anteriores
caducan al instante
sus rostros como máscaras
sus ojos duros
frágiles
como espejos en óvalo
su boca de morder
su mentón de capricho
sus pómulos fragantes
sus párpados
su miedo

sonríe
y usted nace
asume el mundo
mira
sin mirar
indefensa
desnuda
transparente

y a lo mejor
si la sonrisa viene
de muy
de muy adentro
usted puede llorar
sencillamente
sin desgarrarse
sin desesperarse
sin convocar la muerte
ni sentirse vacía

llorar
sólo llorar

entonces su sonrisa
si todavía existe
se vuelve un arco iris.

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