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domingo, 14 de abril de 2013

Uno - Sara Graciano

2012


Mire usted que yo lo amo con franqueza
Y me temo que si huye estoy perdida
Por decirle que lo amo en un poema
Puede ser que usted me saque de su vida

Cuando pasa con sus dedos por mi espalada
Cuando le grita a la vida que usted es su dueño
Cuando me mira a los ojos con esperanza
Cuando me habla al oído o me da un beso

Pero yo no es que lo ame por simplezas
Yo lo amo porque veo en su aventura
Que usted está lleno de utopía y de firmeza
Y aun así no le hace falta la ternura

Yo lo amo porque cuando habla de su historia
Yo lo quiero hacer a usted parte de la mía
Que lleguemos juntos a la gloria,
O que al menos compartamos la alegría

Pero mire hombre
yo lo amo cuando llueve
Y cuando sale después el arco iris
Cuando el sol saluda tenue en la montaña
O cuando la luna sensualmente nos sonríe

Mire hombre no lo amo por sus fachas
Yo lo amo por sus sueños que andan libres
Yo lo amo con la piel y con el alma
Y más lo amo si es que algo me lo impide

Y es que puede ser que no le guste
Que yo le diga tantas veces esto en vano
Pero mientras pienso en usted esto me fluye
Y nada puedo hacer…
Es que lo amo.

Mi orilla - Sara Graciano

Mediterraneo - Alex Alemany
 Encender tu vida en mi orilla
Eso querías
Tu fracaso fue contundente
Vos te morías

Yo esperando aventura
Te veía
Como el ángel sin alas
Que corría

Mi orilla te habló
De tus días
Tiraste la basura
Que tenías

Tu corazón intacto
Yo lo oía
Nunca habías amado,
Qué ironía

Y en mi orilla te bañaste
Qué alegría!
Te mojaste los pies
Y la sonrisa

Y te fuiste de nuevo
Por tu vía
Con el corazón herido
Y con mi vida

sábado, 13 de abril de 2013

Exceso - Sara Graciano

No quiero echar a perder la dulzura de su sonrisa,
Cuando me entrega con malicia una palabra que no ha usado
Sus hoyuelos camuflados le brotan cuando en mi mano
Yo le guardo una caricia, y usted me mira entusiasmado

Yo puedo entregarle tanto…tanto como me pida
Lo que usted me permita yo le entregaré por pasos
Y si acaso Su ternura se le desprende de sus comillas
No se olvide que mi alma dibuja su piel con sus trazos

No voy a dejar mis letras expuestas en la cornisa
Sepa usted que este poema lo escribo porque lo amo
Porque sus lunas menguantes me llenan la piel de alegría
Y me invitan a que lo deje en juramento por si acaso

No puedo echar a perder mi locura o mi rebeldía
Que me nacen de repente cuando lo veo atizando
Incitando con su imprudencia a amar mas y mas a la vida
Y a escaparse de lo corriente también, de tanto en tanto

Que vaya uno a saber lo que quiere usted cuando mira
Pero sé que si me mira, yo me quedo agonizando
Recordando en vez de mí nombre, su mirada todo el día
Aguantándome en el pecho ese viento huracanado

No voy a echar a perder mi rareza o valentía
De saber que usted existe, y que mi cuerpo está exaltado,
Se hace fuego por la dicha
De saber que sin buscarlo
Lo encontré en lo cotidiano
Sin clichés o cobardía
Solo inquieto y osado…

jueves, 11 de abril de 2013

Muerte, no seas mujer - Gonzalo Arango

La petite - Francine Van Hove
Estás dormida a dos metros de mí.

En lugar de escribir me pongo a mirarte.

¡No hay nada que decir!

El silencio de una rosa en la noche da más testimonio de Dios que la teología, y tal vez tenga el secreto que la belleza de la palabra no puede nombrar.

Entonces me callo y te contemplo porque toda sabiduría es callada, y el éxtasis es superior al conocimiento. Y a lo mejor es verdad que la vida no es sino un cuento narrado por un idiota, como dijo Shakespeare.

Dudo ahora que exista una belleza superior a verte ahí, como una tentación, con los ojos cerrados, olvidando el mundo y olvidada de él, siendo yo el único ser y tu único testigo ante la vida y el tiempo.

Tu sueño te aleja de mí, pero yo te poseo más plenamente. No estás en mis brazos, pero tampoco estás en el tiempo, y es en ese rincón de la eternidad donde me reúno contigo, en una esencia tan total que nada puede separarnos: ni la pasión, ni los días, ni el recuerdo, ni el nocturno canto del búho, ni el horrible despertador de las 5 de la mañana.

Aunque quise despertarte para sentir la voluptuosidad de tus besos, de tus uñas que me confunden con una guitarra, ese placer insólito de ver animarse por el ardor de tu cuerpo toda mi materia espiritual adormecida por el razonamiento, elegí tu respiración inocente que te unía más a mí que las palabras, tus viles palabras que nos hablan del paso a la vida, y de que todo tiene un comienzo y un fin.

Entonces te abandoné para que al menos en tu corto sueño nunca te separes de mí, y así poder disfrutar por un momento esa imagen imposible y anhelada del amor eterno.

Te miro y me lleno de piedad porque vas a morir, y no soy Dios para impedirlo.

Enciendo un cigarrillo y medito si hay justificación de vivir. Estás viva, es la única razón, y si mi amor tiene una esencia se reduce al deseo de hacerte inmortal , y a la desesperación de este deseo.

¡Qué silencio tan puro!

Te quiero recordar, mientras duermes, que no olvides este mundo. Mas allá de tu sueño está la noche con sus pilas de estrellas, algunos grillos que cantan y el canto turbador del búho.

A veces me gusta imaginar este búho como un espíritu santo que baja del cielo a no dejar hundir el universo en las tinieblas, y a sostener con su canto la presencia infinita de la vida, mientras los hombres duermen, olvidan o se cansan de vivir.

Nada más que la noche, amor mío, y yo en ella, infinitamente grande para mí, tan espléndida para bendecirla o cantar yo solo su fastuosa belleza, el viento encima y la tierra debajo y la oscuridad en todas partes. La relativa luz de las estrellas agregando otro enigma a su insondable misterio, los soles negros y el canto de la rana en la piedra del lago con sus ojazos desmesuradamente abiertos al terror.

De pronto tengo la sensación angustiosa de que estoy perdido entre estas presencias fantásticas, los vastos territorios del cielo, el negro silencio nocturno, la rara melodía del grillo, el ganso en su aullido, el solemne reposo de todo lo viviente… Y miedo de mi vida algo fugitiva entre estas cosas menos importantes que yo, pero más imperecederas.

Entonces todo me parece absurdo, efímero, acosado por la muerte, y corro a despertarme para gozar en ti el minuto de vida que me queda, sentir el roce de tu piel, bañarte con el sudor del verano, sofocar el silencio y la quietud, y decirte que toda la ilusión de mañana es este instante en tus brazos a la orilla de la dicha.
Francine Van Hove

Si ahora desaparecieras todo quedaría vacío. Con tu sueño las cosas de nuestro alrededor se han sumido en la indiferencia, pero no han muerto . Solamente se callaron para no despertarte.

Yo también temo deslizar esta pluma sobre el papel para escribir que te amo. Pero, ¿qué necesidad de decirlo si toda la alegría y la paz del mundo me vienen de tu sueño? Y como todo lo has olvidado, también a mí que muero en tu sueño, me dejas en la más pura libertad de amarte, con una libertad tan absoluta y sin peligro que no pueden distraer tu pensamiento, ni los deleites animales, ni el pito del tren, ni el brillo de la luna, ni el dolor del mundo, ni mucho menos el poderoso y ardiente amor que te crucificó en la adolescencia.

Te quiero así, en esta soledad de los dos, unidos por el deseo y el miedo, presos en esta dulce sensación de eternidad, en la que sueñas y olvidas, y apenas te queda memoria para lo que no debe morir.

Y prefiero tu olvido absoluto porque el recuerdo quiere decir que permites al tiempo abrir tumbas en nuestro amor.

Quédate donde estás, en el puro equilibrio de la noche y el día,

en la nada de tu sueño feliz que es la otra cara del cielo, ese cielo invisible a todos, menos a mí.

Ese cielo, en fin, ombligo o taberna para la embriaguez de los dioses que fueron condenados a la desesperación, cruz de tu carne donde me purifico, me santifico, me emborracho de amor para alcanzar el exilio de la pobre mente humana, y donde al perderme me salvo por una rara sensación de locura divina.

No tengo otro argumento para despertarte, amor mío, y no sé si debo separarte de esta nueva dimensión de tu amor en que eres mía más allá de la muerte.

Fuente: http://www.gonzaloarango.com/ideas/muerte_mujer.html

martes, 9 de abril de 2013

La piel - Bertolt Brecht

Paul Schneggenburger,
La piel de no rozarla con la piel,
se va agrietando.
Los labios de no tocarlos con los labios,
se van secando.
Los ojos de no cruzarlos con los ojos,
se van cerrando.
El cuerpo de no sentirlo con el cuerpo,
se va olvidando.
El alma de no entregarla con el alma,
se va muriendo.

lunes, 8 de abril de 2013

Lunes en la tarde - Sara Graciano

Hoy vino una visita a mi cuerpo
La luna vino a visitarme
con su brillo fugaz
de mujer radiante
Se adelanto la luna en mi cuerpo
y apenas cuando el sol estaba cayendo
Llego así
como cuando se aparece una carta de hace tiempo
Un recuerdo de repente…
Una lagrima imparable de nostalgia

Mi alma está tranquila en su presencia,
Mi corazón ahogado en la tristeza
Y mi cuerpo ya comienza a confundirse
Los destellos se pasean por mis hombros
Y las gotas de sudor a congelarse
Cuando viajan sin remedio hasta mi vientre

El ocaso hoy se va y sin mirarme
Yo escondida en este velo como un ave
Recogida en su nido con cansancio
De este mundo cruel y aburrido

Y la luna me visita sin aviso
Pero entonces lloro si veo ojos serenos
O la mirada tierna de un niño
O una madre rebosante de ternura
Y lloro porque gotas de rocío
Se precipitan por mis ojos en mi ausencia
Cautivada en la belleza de su brillo
Abstraída en la melancolía de una tarde
De una tarde con canciones y desnuda
Una tarde sin cosechas y con luna

Se revuelven en mi pecho las sonatas
Los acordes de guitarra y los violines
La lluvia que tarda en llegar pero no olvida
La turbulenta polvareda en el tumulto
Se junta el viento con la tarde y la desdicha
Y la noche demorada y de morado
Sin afanes se remonta en la mejilla,
En el vientre, en los pechos…
De la montaña imponente que la viste

Esta tarde es diferente a cualquier tarde
No se parece a la tarde de un domingo
El crepúsculo aturdido trabaja
y la luna valiente y sublevada
Desde ya viene a mi cuerpo con su noche
Con su canto noctambulo y magnifico
A cumplir con su deber de poetiza
A tocarme con su estro, a visitarme,
A cumplir con su visita de lunes en la tarde …

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