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sábado, 26 de abril de 2014

Este camino - Mirta Aguirre

A ciegas, como un niño,
Como un niño a pasos inseguros.
Yendo a poner la frente sobre el filo
de todas mis cuchillas...
Que nadie me dé luz. Que nadie tienda
un gesto en mi socorro.
Dejadme que tropiece, que me hiera,
dejadme que me caiga...

¡Nadie podrá sostenerme los pasos
si mi esfuerzo
no puede sostenerme!

Este camino yo he de hacerlo a solas...
que me ayude yo misma.
Que me alce yo y sostenga.
Que me empuje mi fuerza y sólo ella.
Que habría nadie capaz de levantarme
más alto que mi pecho
sin que la sangre huyera por mis poros,

Pequeña o no, dejadme ir a la altura
a que puedan llegar mis pies sin guía.
Dejad que pruebe mis músculos, mis nervios,
la anchura de mi espíritu.
Dejadme ser a mí. ¡Aunque no sea
cuanto hubiera podido!
Y aunque en barro se graben. ¡que sean mías
las huellas de mis dedos!

Jirón de sol o sombra diluida,
dejadme ser yo misma
y buscarme yo a solas...!

Tu risa - Pablo Neruda

La sonrisa de Marion - Cristina Blanch
Quítame el pan, si quieres,
quítame el aire, pero
no me quites tu risa.

No me quites la rosa,
la lanza que desgranas,
el agua que de pronto
estalla en tu alegría,
la repentina ola
de plata que te nace.

Mi lucha es dura y vuelvo
con los ojos cansados
a veces de haber visto
la tierra que no cambia,
pero al entrar tu risa
sube al cielo buscándome
y abre para mí todas
las puertas de la vida.

Amor mío, en la hora
más oscura desgrana
tu risa, y si de pronto
ves que mi sangre mancha
las piedras de la calle,
ríe, por que tu risa
será para mis manos
como una espada fresca.

Junto al mar en otoño,
tu risa debe alzar
su cascada de espuma,
y en primavera, amor,
quiero tu risa como
la flor que yo esperaba,
la flor azul, la rosa
de mi patria sonora.

Ríete de la noche,
del día, de la luna,
ríete de las calles
torcidas de la isla,
ríete de este torpe
muchacho que te quiere,
pero cuando yo abro
los ojos y los cierro,
cuando mis pasos van,
cuando vuelven mis pasos,
niégame el pan, el aire,
la luz, la primavera,
pero tu risa nunca
por que me moriría.

miércoles, 23 de abril de 2014

¡Adios! - Alfonsina Storni

Hugo Simberg - El ángel herido

Las cosas que mueren jamás resucitan,
las cosas que mueren no tornan jamás.
¡Se quiebran los vasos y el vidrio que queda
es polvo por siempre y por siempre será!

Cuando los capullos caen de la rama
dos veces seguidas no florecerán...
¡Las flores tronchadas por el viento impío
se agotan por siempre, por siempre jamás!

¡Los días que fueron, los días perdidos,
los días inertes ya no volverán!
¡Qué tristes las horas que se desgranaron
bajo el aletazo de la soledad!

¡Qué tristes las sombras, las sombras nefastas,
las sombras creadas por nuestra maldad!
¡Oh, las cosas idas, las cosas marchitas,
las cosas celestes que así se nos van!

¡Corazón... silencia!... ¡Cúbrete de llagas!...
-de llagas infectas- ¡cúbrete de mal!...
¡Que todo el que llegue se muera al tocarte,
corazón maldito que inquietas mi afán!

¡Adiós para siempre mis dulzuras todas!
¡Adiós mi alegría llena de bondad!
¡Oh, las cosas muertas, las cosas marchitas,
las cosas celestes que no vuelven más! ...

lunes, 21 de abril de 2014

Déjame ser así - Beatriz Rivera

Les dimanches de La Rochelle - Francine Van Hove
Amigo, mi amigo:
Déjame seguir siendo este silencio
que se viste de risa en las mañanas,
cuando el sol, como un regalo luminoso y cálido
me derrite la vida de alegría.

Déjame que yo siga persiguiendo respuestas
y esculcando en mi alma
para hallar mis estrellas,
para saber cuanto de luna
o de lucero tengo
o si soy, simplemente,
una nada que sueña.

Déjame seguir siendo monacal y pequeña,
hermana de la hormiga,
amiga de los libros,
de las noches muy noches
y de mi misma dueña.

Déjame ser un poco triste,
un tanto extraña,
un mucho libre en mi bosque
de dudas y preguntas.

No ves que estoy creciendo,
mirándome por dentro,
buscándome en la calma?

No te asombres amigo...

Mejor déjame seguir siendo
este silencio que se viste de risa en las mañanas.

sábado, 12 de abril de 2014

La cima colmada de nostalgia - Sara Graciano

Mujer en ventana - Oscar Muñoz

Llanto, alegría escucho
Álbum, lleno de historias,
Celeste cuerpo tu abrazo
Y tus cajones llenos de notas…

“hacerte el amor es misterio”
Decía una de esas glosas.
Recuerdos, no se han perdido
Siguen marcando mi gloria.

Canciones que nunca olvido,
“hoy fue muy bello tu beso” decía otra,
Y en tu regazo yo era libre,
Como libélula o mariposa

Nostalgia, lágrimas firmes,
Tardes de ocio y lisonjas…
Tus dedos en todo el cuerpo,
Tus ojos fijos en mis ojos.

Fuiste un amor verdadero,
Un desenfreno de guerras,
Un arsenal de palabras,
Que no alcanzaban los sentimientos

Fuiste la ternura que tenía olvidada,
Sensualidad que aun respiro,
Fuiste sonrisas alegres,
Renovación  de mi alma.
Fuiste razón de locuras
Y propulsor de mil rabias
Fuiste también muchas fotos,
Paisajes, caminos, carcajadas…
Fuiste hombre mi cenit,
La cima de mi montaña

Porque yo te amé a vos,

Como si no hubiera mañana.

Cofresito - Sara Graciano

Fernando Vicente
Te estoy entregando en una poesía,
Un girón de magia, una confusión.
Un amasijo de esos cachivaches,
Desasosiego, zozobra y amor

Angustia tenue, ardiente y moribunda
Y también risas, locuras y dolor…

Te estoy entregando este cuerpo libre,
Con sus cicatrices, lunares, pasión….
Unos piececillos torpes y pequeños
Que caminan firmes y corren con tesón

Te estoy entregando hombre de ojos dulces
Mi presencia infalible en cualquier situación,
Mis manos lectoras de cualquier tristeza,
Mis ojos que brillan de esperanza incauta
Incendiarios sueños y su desazón

Te estoy entregando sin más condiciones,
Caminos sin rumbo
Vuelos sin dirección

Y un boleto verde, hacia los tesoros,
De la selva espesa,
De la incertidumbre,
De la vida escrita en una canción

Te estoy entregando, verdad y simpleza
Mis labios vagando despacio por vos
La fotografía de cuerpos vencidos
En el prado denso…
Desnudez y candor

Te estoy entregando en una poesía,
Palabras sin tiempo,
Canciones sin voz…
La alegría de verte
Cuando más te extraño,
Mi mayor fortuna: mi emancipación.

Y te entrego hombre, también, aunque raro,
Un pequeño cofre que es el corazón,
Donde se almacenan estos disparates
Incluyendo mi loco y caprichoso amor…

lunes, 7 de abril de 2014

A un hombre - Susana March

Salvar este gran abismo del sexo
Donald Zolan
y luego, todo será sencillo.
Yo podré decirte que soy feliz
o desdichada,
que amo todavía
irrealizables cosas.
Tú me dirás tus secretos de hombre,
tu orfandad ante la vida,
tu miserable grandeza.
Seremos dos hermanos,
dos amigos, dos almas
que alientan por una misma causa.
Hace tiempo que dejé la coquetería
olvidada en el rincón oscuro
y polvoriento
de mi primera, balbuciente femineidad.
¡Ahora solo quiero que me des la mano
con la fraternal melancolía
de todos los seres que padecen el mismo destino!
No afiles, porque soy mujer,
tu desdén o tu galantería,
no me des la limosna
de tu caballerosidad insalvable y amarga.
¡Quiero tu corazón, sin amor,
pero amigo! Ese corazón leal
que repartes
entre los seres de tu mismo sexo.
¿No alcanzaremos nunca
la paz de nuestras vidas,
la amistad que hace alta el alma,
calurosa la soledad, alegre el mundo?
Como yo me desnudo
de mis naturales artificios,
desnúdate tú de tu complejidad,
¡y sé mi amigo!

viernes, 4 de abril de 2014

La canción del bongó - Nicolás Guillén

El Gallo baila con mi bongo - George Rodez
Esta es la canción del bongó:
—Aquí el que más fino sea,
responde, si llamo yo.
Unos dicen: Ahora mismo,
otros dicen: Allá voy.
Pero mi repique bronco,
pero mi profunda voz,
convoca al negro y al blanco,
que bailan el mismo son,
cueripardos y almiprietos
más de sangre que de sol,
pues quien por fuera no es de noche,
por dentro ya oscureció.
Aquí el que más fino sea,
responde, si llamo yo.

En esta tierra, mulata
de africano y español
(Santa Bárbara de un lado,
del otro lado, Changó),
siempre falta algún abuelo,
cuando no sobra algún Don
y hay títulos de Castilla
con parientes en Bondó:
Vale más callarse, amigos,
y no menear la cuestión,
porque venimos de lejos,
y andamos de dos en dos.
Aquí el que más fino sea,
responde si llamo yo.

Habrá quién llegue a insultarme,
pero no de corazón;
habrá quién me escupa en público,
cuando a solas me besó...
A ése, le digo:
—Compadre,
ya me pedirás perdón,
ya comerás de mi ajiaco,
ya me darás la razón,
ya me golpearás el cuero,
ya bailarás a mi voz,
ya pasearemos del brazo,
ya estarás donde yo estoy:
ya vendrás de abajo arriba,
¡que aquí el más alto soy yo!

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