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lunes, 30 de junio de 2014

El Canje - Paulina Vinderman

Francine Van Hoce
En algunos poemas el arte es la acuarela,
el arte de la dilución, escribo,
y los cisnes de Natales se esfuman ante la palabra cisne.
La vida se esconde detrás del color
para engañarme,
la vida corre el riesgo de convertirse en una carta infinita.

'Una moneda por cada palabra me daba
el tiempo,
lo invitaba a pasar (él siempre iba apurado),
le regalaba una estampilla rara y un vaso de té frío'.

En algunos poemas el arte es el tatuaje, escribo,
y añado: las palabras duelen mucho más
que el peso de las cosas.

A veces el mundo es lento y viejo como una casa
que huele a barco y a bodega
y recibe a las gaviotas como grandes presencias.

A veces el mundo me devuelve
la visita del tiempo -afable pero firme-
que reclama su parte del león.

Abro las alacenas, muestro el cielo.
El fulgor de las pocas palabras que me quedan
es mi oscura tensión
-en el fondo de mi dicha-
la belleza de aquellas palmeras despeinadas
contra la lancha a punto de partir.

Señales de alarma - Luis Raúl Calvo

Natalie Shau
Hay una historia personal en el fondo del vacío
los rasgos de la infancia son la ausencia
de toda presencia.
Hay una suma de datos registrados como meros
prontuarios, una acumulación de hechos
que trascienden la humedad de las formas
el peso del color, a la longitud del párpado.
En ese territorio aborigen desanudamos la huella
del recuerdo y la convertimos en señal de
alarma
para futuras deserciones.

Pero ¿Quién abandona a quién cuando dos
cuerpos
se separan y se instaura el olvido?

¿Quién derriba la copa de oxígeno y transforma
la identidad de un rostro en desoladas
convenciones?

Acaso presentimos que un beso es más que
un beso
cuando el hielo nos tapa en las luctuosas
noches
de misa y arrastramos los restos de memoria
el imaginario creado para aceptar
que el nombre puesto es una tácita derrota
que debemos velar, como se vela a un muerto
en los ascensores de luto.

sábado, 28 de junio de 2014

Cuando el tiempo se esfuma - Guillermo Villegas Mejía

Un libro que se cierra es
Una mujer que se viste es
Un libro que se niega es
Una mujer que se clausura

Una mujer desnuda es
Un libro que se abre es
Una mujer en espera es
Un libro que se entrega

El libro y la mujer son uno
A ser ojeados recorridos
leídos y vividos
Saboreados transvaciados

Cuando el libro con premura
Ofreciendo sus tesoros
Con amor abre sus... ... ... mieles
El tiempo...el tiempo

¡Deja de existir!

viernes, 27 de junio de 2014

A veces hago un viaje - Aurora Reyes

Ciego pie de tiniebla, vacilante,
avanza en el desierto de mi pecho.
Seguramente es el infierno.

Aquí dentro, convulso,
desbordando metales por mis ojos abiertos,
levantando mareas de veneno,
girando mariposas de cal y de ceniza;
frías caricias lentas estrellando mis huesos.

No sé si será el grito anudado al origen
que ha crecido gigante y le ha trascendido,
no sé si aquella niña en asombro que llevo
o una fotografía de lo que nunca he sido.

El ángel de la ausencia preside la agonía.

Tal vez sean los árboles que viven en mi sangre,
o colores inéditos,
o voces que no quieren apagarse conmigo.

Si hubiera luz, ascendería.

Mano de sombra danza por mi frente
más allá de la sed y del sueño.
Me protege un paisaje de pájaros inmóviles.
Si supiera tu nombre... ¡te llamaría silencio!

Cruzan desnudos ríos inconcretos,
pasos de arena fina, sal quebrada.
Me protege una cifra solitaria y geométrica
Si mirara tu rostro... ¡te llamaría distancia!

Seguramente esto es el infierno:
en muda dimensión desconocida
una sombra cayendo en pozo negro.

Si pudiera decir palabra limpia
de amor o de miseria, de olvido o de recuerdo.
Si pudiera sentir sobre mis párpados
mirada pura, voz indudable, firme transparencia,
sobre mi sien amarga...

¡Qué ala tendería!

Y pronunciar tu nombre impronunciable,
circundar tu inasible firmamento.
Imagen desolada del abismo,
sólo soy una forma sin espejo.

domingo, 22 de junio de 2014

En ti beso la patria - Carlos Castro Saavedra

Alex Rivera
En ti beso la patria, beso el río
que la desencadena, que la canta,
y la flor que del suelo se levanta
y la viste abejas y rocío.

Tierra eres, relente de plantío,
sombra de monte, vegetal garganta,
y tanta patria dulce, tanta, tanta,
cabe toda en tu beso y en el mío.

Cuando se juntan nuestras bocas, cuando
el hijo a tu cintura va llegando
en forma de semilla y de gemido,

no te llamo mujer, profunda esposa,
sino Colombia, patria generosa
cuna del trueno y pedestal del nido.

martes, 17 de junio de 2014

Ciudad murada - Neus Aguado


Tus ojos medievales, quizá grises quizá verdes,
y los ojos azules mencionados en la literatura occidental.
Palabras inapropiadas como pingüinos en el Sahara,
y el saber que nunca supimos.

Preferir lo zafio a lo sublime
como un mandato que nos destierra del paraíso
y nos conmina a penetrar en el triple recinto:
en el primer recinto está la mano que sujeta,
en el segundo la mano que condena,
en el tercero las dos manos de la matrona universal.

Ciudad murada, recinto que llevamos impreso en el alma.

Mar adentro, alma adentro, vida adentro.
Como un náufrago llegas a islas irreconocibles,
no hay mapas ni brújulas ni tan siquiera agua.
Sed, sólo sed durante todo el recorrido
y lejos muy lejos las huellas de otras vidas.

A tientas buscas el pozo, el aljibe de tus mayores
y encuentras un túnel infinito y no ves la salida.
Luz y agua buscas y encuentras muerte.
Y empiezas otra vez, aprendes a andar nuevamente:
«Un kilomètre à pied…» el canto de montaña
y al fin encuentras en el iceberg del alma un poco de sol
y de agua helada.

El mensajero de las siete llaves,
el que nunca recuerdo ni sé cómo se llama,
me dijo los secretos de tu vientre y tu cama.
Si niegas lo que amas el amor reverdece,
si amas lo que niegas el amor te enloquece.
Busqué el libro que tus manos habían sostenido,
el de la miniatura de Jean Fouquet en la cubierta:
«Dios une a Adán y Eva» en un jardín cercado
con ángeles, animales y la fuente, estrellas y palomas,
y pensé ¿habrá un ángel, un solo ángel clandestino
dispuesto a sostener el manto del creador en el jardín
de nuestros amores cercados donde hay agua y cielo
y un paisaje invertido como el de los antípodas
y un incansable deseo de desaparecer del cuadro?

No quería la lujuria que me diste,
la que se echa sobre el lecho como un fardo,
ni tus ojos cerrados ni tu boca ebria.
Quería, Dios lo sabe, tu mirada
y la transparencia de estrella
que incluso los esclavos pueden poseer.

lunes, 16 de junio de 2014

Veo desnudez y eres tú - Sara Graciano


Veo desnudez y eres tú
La piel recubierta de brillo,
La piel recubierta de sombra
Eres tú

Veo desnudez y palabras y eres tú
Los libros tendidos en la cama
El vino regándose libre por la casa
Los anteojos reprimiendo tus pestañas
Eres tú

Veo desnudez y paisaje, y eres tú
Las curvas semejantes a montañas
El verde contrastando con un cuerpo
Las flores cubriendo lunares
Y eres tú

Veo desnudez y las sábanas,
A veces azules, a veces blancas,
Confundiéndose con cabellos rubios,
O cabellos negros,
Y eres tú

Veo desnudez y eres tú,
Unos ojos acusantes,
Luego un beso apasionado
Y unas piernas enredándome
Y llevándome al abismo
Y eres tú

Veo desnudez y en cualquier forma,
Ovalada, alargada,
Pequeñita o rosada,
Eres tú…

Una angustia se me baja por el pecho
Y los ojos se me inundan de cascadas
Y recuerdo tu desnudez empapada,
Un orgasmo, una sonrisa, un verso, una mirada,
Las veo,
Y eres tú…

El pozo salvaje - Carlos Marzal


Por más que aburras esa melodía
monótona y brumosa de la vida diaria,
y que te amansa;
por más lobo sin dientes que te creas;
por más sabiduría y experiencia y paz de espíritu;
por más orden con que hayas decorado las paredes,
por más edad que la edad te haya dado,
por muchas otras vidas que los libros te alcancen,
y añade lo que quieras a esta lista,
hay un pozo salvaje al fondo de ti mismo,
un lugar que es tan tuyo como tu propia muerte.
Es de piedra y de noche, y de fuego y de lágrimas.
En sus aguas dudosas
reposa desde siempre lo que no está dormido,
un remoto lugar donde se fraguan
las abominaciones y los sueños,
la traición y los crímenes.
Es el pozo de lo que eres capaz
y en él duermen reptiles, y un fulgor
y una profunda espera.
Es tu rostro también, y tú eres ese pozo.

Ya sé que lo sabías. Por lo tanto,
acepta, brinda y bebe.

viernes, 13 de junio de 2014

Quiero ser gato - Juan José Botero

Me dijo, escúcha, sábe que quiero
darte una prueba de mi bondad...



Si Dios dijera:
vén acá Juancho
dime qué quieres,
quieres acaso
ser mucha cosa
o no ser algo,
quieres ser bueno,
quieres ser malo,
ser un demonio
o ser un santo,
quieres ser rico,
quieres ser sabio
o ser un tonto
de largo a largo,
sin luz de genio,
sin un centavo.
quieres ser ave,
águila o gallo,
jilguero, mirla,
torcaz o pato,
un lagartijo,
un feo sapo,
o algún cuadrúpedo,
como el caballo ;
quieres ser perro,
quieres ser asno,
quieres ser tigre,
quieres ser gato?
¡Oh! Dios del cielo,
Dios bueno y santo,
le interrumpiera
entusiasmado,
si acaso quieres
servirme en algo,
si de este pobre
te has acordado,
yo quiero hablárte
claro, muy claro :
ser lo que he sido
no es de mi agrado,
el hombre pasa
tántos trabajos
en este valle
de duelo y llanto.

Si uno es pequeño
lo andan pisando,
y es un estorbo
si acaso es alto ;
ser uno pobre
malo, muy malo,
y si uno es rico
todo es cuidados ;
si feo, ellas
no le hacen caso,
y si bonito
de uno es esclavo;
si con las hembras
nos deslindamos,
qué desazones
las que pasamos,
mas si sucede
todo al contrario,
y uno con ellas
se enreda, ¡diablos!'
En fin, los hombres
sufrimos tánto
que en esta vida
todo es trabajos....
¡Dios Poderoso!
¡Dios Bueno y Santo!
Yo le dijera
con mucho acato:
si acaso piensas
servirme en algo,
si aliviar quieres
al pobre Juancho,
dándole un día
algún descanso,
no me hagas necio
ni me hagas sabio"
pobre ni rico,
bueno ni malo,
bonito, feo,
corto ni largo,
fiero demonio
ni humilde santo.
Si, no me vuelvas
águila o gallo,
jilguero, mirla,
torcaz o pato,
ni lagartijo
ni feo sapo,
ni tan cuadrúpedo
como el caballo.
¿Sabes, Dios mío,
por lo que clamo?
Oye y perdona
mi desacato:
sin qUe lo tomes
a gran pecado,
sin yo sentirlo,
sin saber cuándo
así.... de pronto
vuélveme gato.
Gato ser quiero ;
pero no gato
de dos patitas
y de dos manos.
Gato de pelo,
de unas y rabo,
de cuatro patas
y que haga miau,
quiero ser libre,
no ser esclavo,
vivir durmiendo
en los tejados,
andando solo,
siempre robando.
Sin afanarme
por el mercado,
ni por chaquetas,
ni por calzados,
ni por muchachas,
ni por muchachos,
ni por Cristico,
ni por el diablo,
entrando asolas
y paso a paso
a las cocinas
donde hay guisados.
y en los festines
y en los saraos
comiendo todo
lo de mi agrado....
De día durmiendo,
de noche andando
por los canceles
y por los zarzos
y en las despensas
que es un encanto,
buenos chorizos,
quesos curados,
jamones, lenguas,
siempre tragando.
Luégo de jira
salir al campo,
y si deseo
me da de pájaros,
comerme uno,
dos, tres o cuatro,
volviendo alegre
a mis tejados,
donde el sol quiebra
sus tibios rayos,
y allí, al sonido
de un dulce plano
echando al cuello
mi fino rabo,
sin la zozobra
que afloja el ánimo,
irme tendiendo
de largo a largo,
tan perezoso,
tan descuidado
de las miserias
de un mundo vano!
¿y habrá quién goce
como los gatos?
¿y habrá quién viva
tan descansado?
¿y habrá quién coma
tan sin trabajo?
¿y habrá quién duerma
tan sin cuidados?...
Si esta no es vida,
mejor no la hallo.
¡Oh! ¡Dios del Cielo!
Dios Bueno y Santo,
si acaso piensas
servirme en algo,
si aliviar quieres
a este tu Juancho,
ahora mismo
¡vuélvelo gato!

18 Cupones - Karina Urrego

Te voy a hacer 18 cupones,
Uno de ellos vale por una despedida,
y otro por una verdad,
habrá uno que valdrá por una canción,
Y otro por un muñeco burlon,
Tambien habrá uno que será por un escrito,
Y al igual uno por algun pequeño dibujo .

¿Estas interesado en un beso?
Pues debes saber que habrá uno con garantía de que mis labios se posen en tu mejilla,
Hay uno que valdrá por una lágrima,
Y otro por una mirada.

Este cupon será para tomarte de las manos,
Y este otro para mandarnos unos tragos,
Van a haber 3 que valdrán para decirte secretos,
Y 2 para caminar por senderos,
El último será para concederte una pieza de baile,
Pero el mas importante, va a ser el que te permitirá que te abrace.

No puedo hacer mas que estos 18 cupones,
son lo mejor que tengo para dar,
utilizalos bien,
aprovechalos y aprendelos a querer,
porque yo soy estas pequeñeses,
Soy un monton de nimiedades,
Las que te estoy ofreciendo en 18 cupones.

miércoles, 4 de junio de 2014

No me arrepiento de nada - Gioconda Belli

Desde la mujer que soy,
a veces me da por contemplar
aquellas que pude haber sido;
las mujeres primorosas,
hacendosas, buenas esposas,
dechado de virtudes,
que deseara mi madre.
No sé por qué
la vida entera he pasado
rebelándome contra ellas.
Odio sus amenazas en mi cuerpo.
La culpa que sus vidas impecables,
por extraño maleficio,
me inspiran.
Reniego de sus buenos oficios;
de los llantos a escondidas del esposo,
del pudor de su desnudez
bajo la planchada y almidonada ropa interior.
Estas mujeres, sin embargo,
me miran desde el interior de los espejos,
levantan su dedo acusador
y, a veces, cedo a sus miradas de reproche
y quiero ganarme la aceptación universal,
ser la "niña buena", la "mujer decente"
la Gioconda irreprochable.
Sacarme diez en conducta
con el partido, el estado, las amistades,
mi familia, mis hijos y todos los demás seres
que abundantes pueblan este mundo nuestro.
En esta contradicción inevitable
entre lo que debió haber sido y lo que es,
he librado numerosas batallas mortales,
batallas a mordiscos de ellas contra mí
-ellas habitando en mí queriendo ser yo misma-
transgrediendo maternos mandamientos,
desgarro adolorida y a trompicones
a las mujeres internas
que, desde la infancia, me retuercen los ojos
porque no quepo en el molde perfecto de sus sueños,
porque me atrevo a ser esta loca, falible, tierna y vulnerable,
que se enamora como alma en pena
de causas justas, hombres hermosos,
y palabras juguetonas.
Porque, de adulta, me atreví a vivir la niñez vedada,
e hice el amor sobre escritorios
-en horas de oficina-
y rompí lazos inviolables
y me atreví a gozar
el cuerpo sano y sinuoso
con que los genes de todos mis ancestros
me dotaron.
No culpo a nadie. Más bien les agradezco los dones.
No me arrepiento de nada, como dijo la Edith Piaf.
Pero en los pozos oscuros en que me hundo,
cuando, en las mañanas, no más abrir los ojos,
siento las lágrimas pujando;
veo a esas otras mujeres esperando en el vestíbulo,
blandiendo condenas contra mi felicidad.
Impertérritas niñas buenas me circundan
y danzan sus canciones infantiles contra mí
contra esta mujer
hecha y derecha,
plena.
Esta mujer de pechos en pecho
y caderas anchas
que, por mi madre y contra ella,
me gusta ser.

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