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viernes, 29 de agosto de 2014

Aullar en luna negra - Sara Graciano

Si alguna vez te esperé,
Ya no te espero más…
Para acabar con mi amor,
Has hecho lo que hacía falta

Has puesto hombre, maltrato,
Cereza en helado y crema.
Has puesto el último sorbo,
Con que podían mis penas.

Y yo, que nací cruda,
Rosada, fea, y calva,
Ahora soy madura,
Y quiero estar en calma.

La libertad me persigue,
Y le he huído tantos años,
Que ahora no puedo mentirle,
No merezco esperarte tanto.

Mientras viajé te pensaba,
Mientras lo hacía me amaba,
Y encontraba incompatible,
Mi amor con tu alma árida.

Contigo me secaría,
¡Que horror, se me acabaría el agua!
Mi rio corría y corría,
Mis lágrimas lo alimentaban.

Alcé el vuelo hombre triste,
Con mis ojos conquisté montañas,
Con mis sueños, miré la vida,
Sin ceguera y entusiamada.

Mientras caminé yo sola,
Por bosques fríos,
Y caminos húmedos,
Pensé en lo feliz que era,
Y agradecí a mi loba sagrada.

Esa mujer que me habita,
Que me llena de esperanza,
Y que cuando me pierdo se agita,
Con ternura me regaña.

Pusiste ceniza en fuego,
Manchaste con tinta mi lago,
Guardaste mi amor en el fondo,
En lo más profundo de una caja.

Hombre y el amor se asfixia,
Si no se comunica, se acaba.
Quiere salir la pasión,
Quiere abrazar las palabras…

Y en este mundo pequeño,
Te encuentro desconocido,
Y percibo que me esperaban,
No solo yo estaba atenta a una llegada…

Fervientes ojos miraban,
La loba que yo ocultaba,
Me desnudé de prejuicios,
Reproches me resbalaban…

Si alguna vez te esperé,
Esa era otra fulana,
Yo ahora soy mujer nueva,
Que fluye enérgica y reconfortada.

Éxtasis - Armando Nervo


Cada rosa gentil ayer nacida, 
cada aurora que apunta entre sonrojos, 
dejan mi alma en el éxtasis sumida... 
¡Nunca se cansan de mirar mis ojos 
el perpetuo milagro de la vida! 

Años ha que contemplo las estrellas 
en las diáfanas noches españolas 
y las encuentro cada vez más bellas. 
Años ha que en el mar, conmigo a solas, 
de las olas escucho las querellas, 
y aun me pasma el prodigio de las olas

Cada vez hallo la Naturaleza 
más sobrenatural, más pura y santa, 
Para mí, en rededor, todo es belleza; 
y con la misma plenitud me encanta 
la boca de la madre cuando reza 
que la boca del niño cuando canta. 

Quiero ser inmortal, con sed intensa, 
porque es maravilloso el panorama 
con que nos brinda la creación inmensa; 
porque cada lucero me reclama, 
diciéndome, al brillar: «Aquí se piensa, 
también aquí se lucha, aquí se ama».

miércoles, 27 de agosto de 2014

Nostalmidad - Sara Graciano


Despertar y decir: “me quedo”

Me quedo a ver como se inunda tu cama de alegrías.
Me quedo a arroparme de la lluvia con tu aliento
Me quedo a construir un horizonte despejado.
Que las nubes no retuerzan nuestros sueños.
Que la tormenta se agote con el tiempo…

martes, 26 de agosto de 2014

Balada del mal genio - Mario Benedetti

Natalie Shau
Hay días en que siento una desgana
de mí, de ti, de todo lo que insiste en creerse
y me hallo sólidamente cretino
apto para que en mí vacilen los rencores
y nada me parezca un aceptable augurio.


días en que abro el diario con el corazón en la boca
como si aguardara de veras que mi nombre
fuera a aparecer en los avisos fúnebres
seguido de la nómina de parientes y amigos
y de todo el indócil personal a mis órdenes.


Hay días que ni siquiera son obscuros
días en que pierdo el rastro de mi pena
y resuelvo las palabras cruzadas
con una rabia hecha para otra ocasión
digamos, por ejemplo, para noches de insomnio.


días en que uno sabe que hace mucho era bueno
bah...tal vez no hace tanto que salía la luna
limpia como después de un jabón perfumado
y aquello si era auténtica melancolía
y no este malsano, dulce aburrimiento.

domingo, 24 de agosto de 2014

No es nada de tu cuerpo - Jaime Sabines

Francine Van Hove
No es nada de tu cuerpo
ni tu piel, ni tus ojos, ni tu vientre,
ni ese lugar secreto que los dos conocemos,
fosa de nuestra muerte, final de nuestro entierro.

No es tu boca -tu boca
que es igual que tu sexo-,
ni la reunión exacta de tus pechos,
ni tu espalda dulcísima y suave,
ni tu ombligo en que bebo.
Ni son tus muslos duros como el día,
ni tus rodillas de marfil al fuego,
ni tus pies diminutos y sangrantes,
ni tu olor, ni tu pelo.

No es tu mirada -¿qué es una mirada?-
triste luz descarriada, paz sin dueño,
ni el álbum de tu oído, ni tus voces,
ni las ojeras que te deja el sueño.
Ni es tu lengua de víbora tampoco,
flecha de avispas en el aire ciego,
ni la humedad caliente de tu asfixia
que sostiene tu beso.
No es nada de tu cuerpo,
ni una brizna, ni un pétalo,
ni una gota, ni un grano, ni un momento.

Es sólo este lugar donde estuviste,
estos mis brazos tercos.

sábado, 23 de agosto de 2014

Beso - Sara Graciano

Te doy un beso
En el universo clandestino…

Donde se hallan
La adrenalina y la duda.
Donde los deseos
dejan de ser implosiones reprimidas.

En ese universo,

Te doy un verso en silencio.

Conversaciones en el locutorio - David Roll

En los locutorios de España, donde los emigrantes llaman a sus familiares por menos dinero de lo que cuestan las llamadas locales, es muy difícil evitar escuchar lo que se habla en las cabinas vecinas, porque los tabiques divisorios son muy delgados. Muchas veces las conversaciones son dramáticas, pero en otras oportunidades se dan situaciones de humor que se comprenden, aunque uno solo escuche a una de las partes:

-Hola mija.
-¡Como así que ya se acabó esa plata!
-¿Es que ustedes creen que aquí regalan todo?
-¿Unos tenis para quien?
-¿Y por qué no han pagado eso todavía? Les van a cortar la luz si se descuidan...
-¿Cómo van  a valer todo eso unas medicinas?
-A mí no me hables de deudas ajenas.
Un largo silencio y luego habla la emigrante con voz de telefonista. Dice alzando la voz:
-Para unos zapatos marque uno, para pago de servicios marque dos, para las medicinas del abuelo marque tres, para los útiles escolares marque cuatro...
Y se escucha que cuelga el teléfono y sale a grandes pasos de la cabina y del locutorio, enfadada pero con aire de triunfo.

jueves, 21 de agosto de 2014

El guardador de rebaños - Fernando Pessoa

Mujer dormida sobre libro - Francine Van Hove

Desde la ventana más alta de mi casa,
con un pañuelo blanco digo adiós
a mis versos, que viajan hacia la humanidad.
Y no estoy alegre ni triste.
Ése es el destino de los versos.

Los escribí y debo enseñárselos a todos
porque no puedo hacer lo contrario,
como la flor no puede esconder el color,
ni el río ocultar que corre,
ni el árbol ocultar que da frutos.

He aquí que ya van lejos, como si fuesen en la diligencia,
y yo siento pena sin querer,
igual que un dolor en el cuerpo.

¿Quién sabe quién los leerá?
¿Quién sabe a qué manos irán?

Flor, me cogió el destino para los ojos.
Árbol, me arrancaron los frutos para las bocas.
Río, el destino de mi agua era no quedarse en mí.
Me resigno y me siento casi alegre,casi tan alegre como quien se cansa de estar triste.

¡Idos, idos de mí!
Pasa el árbol y se queda disperso por la Naturaleza.
Se marchita la flor y su polvo dura siempre.
Corre el río y entra en el mar y su agua es siempre la
que fue suya.

Paso y me quedo, como el Universo.

miércoles, 20 de agosto de 2014

Memoria - Sara Graciano


Te invito a que recuerdes
Que te amé descaradamente
Que asoleé mi cabello a la luz de tus pupilas
Que brillaron mis ojos verdes, esmeraldas, esperanza,
Al verte una sonrisa, brotando en las mejillas.

Recuerda mis dedos, pasando por tus orejas,
Recorriendo carmín, labios, cuerpo, ombligo,
Canciones al despertar, miradas en la oscuridad,
Tu cuello refugio, abrigo de mi respiración.

Te invito a que recuerdes mis piernas enredadas,
En tus piernas perseguidas por la ansiedad de enlazar el alma.
El alma…el corazón y el cuerpo, puestos en una cama.

Recuerda las noches lúgubres, angustia existencial binaria.
Dos seres llenos de dudas, la vida sin sentido,
El ser sin tener ganas…

Y olvida que lloramos,
Que te extrañé muchas veces,
Que nos clavamos puñales,
Que insoportables heridas,
No hicimos con palabras…

Olvida los ríos corriendo,
Haciendo de nosotros mares,
Olvida que me olvidaste,
Mientras te amaba,
Olvida también que oculté
Mis sabanas frías y mis palomas moteadas.

No olvides la última vez
Que te escribí en la piel mis deseos,
Que te curtí el nombre en mis sueños,
Que te escribí hasta borrar el blanco de las páginas.

No olvides, la desnudez, del cuerpo,
La desnudez de las palabras

Y olvida,
Olvida las nubes en las pestañas
Los silencios, eco de la rabia,
Los celos enrojeciendo la cara,
La vida yéndose por los dedos
Y el amor, el amor hostil y en llamas.

miércoles, 13 de agosto de 2014

Soneto a Teresa - Eduardo Carranza

Gabriel Gonzalo, Mujer y ventana
Teresa en cuya frente el cielo empieza
como el aroma en la sien de la flor;
Teresa la del suave desamor
y el arroyuelo azul en la cabeza.

Teresa en espiral de ligereza
y uva y rosa y trigo surtidor:
tu cuerpo es todo el río del amor
que nunca acaba de pasar, Teresa.

Niña por quien el día se levanta,
por quien la noche se levanta y canta,
en pie sobre los sueños, su canción;

Teresa, en fin, por quien ausente vivo,
por quien con mano enamorada escribo,
por quien de nuevo existe el corazón.

domingo, 10 de agosto de 2014

Después - Oumar Farouk Sesay

Banksy
Después hubieran destripado la tierra
Y rasgado sus entrañas como una hiena hará con su presa

Después hubieran exhumado el mineral y el oro en su vientre
Y dejado un rastro de tumbas

Después hubieran extraído la bauxita
Y dejado una herida abierta en nuestra finca de café

Después hubieran movido nuestro pueblo desde su anclaje ancestral
a una parte profanada del bosque

Después hubieran exhumado nuestros antepasados ​​dejándonos soportar la ira de su espíritu despreciado

Después hubieran mutilado los genitales de la cultura que dejándonos sangrar como una herida abierta

Después hubieran borrado todos nuestros tabúes y limitaciones que dejándonos al descubierto

Al igual que los bailarines pies desnudos sobre brasas de fuego

Después hubieran violado a nuestra dignidad y robaron nuestra integridad
Dejándonos envueltos en auto suplicas

Después de que hubieran convertido el frondoso bosque en desierto
Y dejado una tierra yerma de vomitar nuestras semillas

Después nos hubieran dejado encadenados a la pobreza del alma y el espíritu

Después hubieran dejado de celebrar los logros
Mientras nos encogeríamos de dolor

Después tendríamos que parar las disputas acerca de nuestras diferencias
Y ver la uniformidad de nuestra angustia

Después de que todo se haya vuelto como el desierto de la trompeta final,
Nos daríamos cuenta de que nos hemos vendido a la esclavitud de nuevo
Esta vez en las costas de nuestra tierra con los ojos bien abiertos

sábado, 9 de agosto de 2014

Como un milagro - Mario Benedetti

Fotografía, Sara Graciano, 2013
La linda parejita que transcurre
por el viejo teclado de baldosas
sabe y no sabe de su amor a término
o de las marcas que impondrán los días

la linda parejita en su burbuja
no quiere saber nada de cenizas
ni de cuevas ajenas ni de fobias
sólo pide quererse a encontronazos

asume su pasión como una ergástula
nada de libertad condicionada
con sus dos soledades basta y sobra
con sus dos cuerpos y sus cuatro manos

tiene razón la linda parejita
no es fácil instalarse en la excepción
el plazo del amor es un instante
y hay que hacerlo durar como un milagro.

viernes, 1 de agosto de 2014

Si amando demasiado - Dacia Maraini

si amando demasiado
se acaba por no amar en absoluto
yo digo que
el amor es una ficción amarga
esos ojos como velas
que pasan y pasan sobre olas de leche
¿qué se esconde dios mío
tras esos párpados azules?
¿un pensamiento de huida
el proyecto de un desafío
la decisión de poseer?
la nave de negras velas
gira ahora hacia occidente
corre sobre olas de tinta
entre rizos de viento
y gaviotas hambrientas
en aquel puente ya lo sé
abandonaré un zapato, un diente
y buena parte de mí

Traducción de Miguel Ángel Cuevas

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