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lunes, 25 de abril de 2016

Cantar y danzar - Sara Graciano

Flor Maria Bouhot
Cantaré porque no estás. Porque no estás danzaré.
Vibraré y aniquilaré lo que dejaste en marañas.

Bailaré en círculo, en péndulo, en aura,
intuitiva y ruidosamente.
Moveré la cadera derecha hacia adelante.
Buscaré en el horizonte ser fecunda, 
cosechar de nuevo.
Darle frutos a mi alma, retoñar por dentro. 

Y cuando me canse, moveré mi vientre,
ondularé las manos
Dibujaré con mi cuerpo la primavera, 
para que se me siembren flores en los vacíos que dejaste.

Como no estás, cantaré.
Diré lo que silencié.
Sacaré del baúl, las palabras que me guardé.
Y oiré mi voz en las nubes, 
retumbando en edificios, 
haciendo eco en las montañas, 
retornando a tu oído.

Me escucharé y me escucharás 
y yo lloraré y tu lloverás. 
Yo de felicidad, tu de soledad.
Y cantaré, mi voz te perdonará, mi cuerpo te olvidará,
mis manos…ya no te harán café,
porque van a danzar y saltar.

Canciones se van a oír, 
pero no serán para ti. 
No despertarás con mi voz, ni con mis caricias.

Bailaré porque ya no estás. Porque ya no estás, cantaré. 

jueves, 14 de abril de 2016

Paisaje - Sara Graciano

2015
Todos los derechos reservados, Sara Graciano 2016
Entre los morichales algún día,
hallaré tus recuerdos, escucharé tus palabras,
sentiré el agua retozando en mi cuerpo,
moriré de amor y de hastío.

Entre un río azul en la selva,
encontraré la luz de tus ojos,
mirándome entre las ramas de los árboles,
zambulléndose en el fondo y en mi cuerpo.

No podré evitar tu olor en las entrañas,
la sal saboreada en nuestros viajes,
te encontraré en las huellas de una playa,
o en la champeta ruda que bailamos,
o en acordeones, 
o en pueblos costeños.

Y te veré también en las montañas,
en los tapices verdes de la tierra,
te contaré en mis sueños que te espero,
caminaré buscándote en las urbes,
desesperada me hallaré en los caminos,
los oficiales,
los escondidos,
y en el anonimato de la gente,
veré tu rostro como espejismo.

Pero qué más es esto que yo siento,
sino una frustración de mi esperanza,
una cadena fuerte que me ata,
una ilusión nociva de estar contigo.

No encontraré el fantasma de tus labios,
y mucho menos el abrazo que me diste. 
No responderás a mis llamados,
no entenderás la angustia que me extingue,
no verás mi rostro en la multitud, 
tampoco sentirás mi olor imaginado en tu almohada
No ojearás una y otra vez los álbumes,
no querrás mi presencia en tu cama.
No vivirás extrañándome toda,
ni revivirás una y otra vez nuestras escenas.

Te inventaré fundido en mis vigilias,
te crearé recostado a mi lado,
y por más que desee que te extingas,
te amaré, como un suplicio de mi pasado.

La ausencia - Sara Graciano

2015
La Petite Danseuse - Francine Van Hove

Otra vez desbaraté la morfología de mi pena,
supe que era otra la razón por la que habías venido.

Creí tener la razón, no equivocarme de nuevo,
lloré otra vez pensando que estaba haciendo el duelo,
te extrañé, te recordé, te escribí, te invoqué,
y pensé que era suficiente.

Pero resultó ser otro dolor y espejismo,
todavía estabas en mí, morabas en mi olvido,
por más que abrí la puerta,
por más que amplié mi alma para que te fueras,
no conseguí que tu Ausencia se callara.

No aprendí el silencio, ni la calma,
ni a parar de marcar el teléfono
ni a dejar de apretar el botón de envío.

Tampoco supe desamarte,
mucho menos desarmarte,
y tuve fallidos intentos de ignorarte.

Me engañé mil veces, sintiendo que te habías ido,
pensando que ya no estabas,
creyendo que estaba a salvo,
y pasé por alto que estaba el vacío,
que seguías más vivo que nunca en tu Ausencia.

Más allá del amor - Octavio Paz

Natalie Shau
Todo nos amenaza:
el tiempo, que en vivientes fragmentos divide
al que fui
del que seré,
como el machete a la culebra;
la conciencia, la transparencia traspasada,
la mirada ciega de mirarse mirar;
las palabras, guantes grises, polvo mental sobre la yerba,
el agua, la piel;
nuestros nombres, que entre tú y yo se levantan,
murallas de vacío que ninguna trompeta derrumba.

Ni el sueño y su pueblo de imágenes rotas,
ni el delirio y su espuma profética,
ni el amor con sus dientes y uñas nos bastan.
Más allá de nosotros,
en las fronteras del ser y el estar,
una vida más vida nos reclama.

Afuera la noche respira, se extiende,
llena de grandes hojas calientes,
de espejos que combaten:
frutos, garras, ojos, follajes,
espaldas que relucen,
cuerpos que se abren paso entre otros cuerpos.

Tiéndete aquí a la orilla de tanta espuma,
de tanta vida que se ignora y se entrega:
tú también perteneces a la noche.
Extiéndete, blancura que respira,
late, oh estrella repartida,
copa,
pan que inclinas la balanza del lado de la aurora,
pausa de sangre entre este tiempo y otro sin medida.

El egoísmo - Sara Graciano

Michael Khokhlachov
2015

Te quedarás en tu trono,
alejado del mundo, y vivirás la miseria de no tocar el sol
Serás uno más de la república exitosa
y viajarás por el mundo probando sabores:
amargura en tu cama, dulzura en el bar.
Soledad en la tiniebla: te hundirás en las letras
de preguntas que jamás te responderás.
Mirarás al pasado, odiarás tu futuro,
y por muchos acantilados tu cuerpo rodarará.
Y rodarás por pieles, y por labios sin alma,
y con banal orgullo te vas a embriagar.

Correrán los días por tu piel, tus huesos…
temerás ser anciano, más que a morir ahogado.
Despreciarás tu cuerpo, más que a la gente pobre,
porque tendrá defectos, que no podrás deshacer.
Transcurrirán tus días, escuchando aduladores,
que sólo querrán extraer y extraer.
Y un día cualquiera, estarás tan cansado,
te hartarás de estar permanentemente agotado,
intentarás volver con nostalgia al pasado,
y te darás cuenta que es muy tarde para reverdecer

Dolor - Alfonsina Storni

Salvador Dalí
Quisiera esta tarde divina de octubre
pasear por la orilla lejana del mar;
que la arena de oro, y las aguas verdes,
y los cielos puros me vieran pasar.

Ser alta, soberbia, perfecta, quisiera,
como una romana, para concordar
con las grandes olas, y las rocas muertas
y las anchas playas que ciñen el mar.

Con el paso lento, y los ojos fríos 
y la boca muda, dejarme llevar; 
ver cómo se rompen las olas azules 
contra los granitos y no parpadear; 

ver cómo las aves rapaces se comen
los peces pequeños y no despertar;
pensar que pudieran las frágiles barcas
hundirse en las aguas y no suspirar;
ver que se adelanta, la garganta al aire,
el hombre más bello, no desear amar...

Perder la mirada, distraídamente, 
perderla y que nunca la vuelva a encontrar: 
y, figura erguida, entre cielo y playa, 
sentirme el olvido perenne del mar.

El gran amor – José Ángel Buesa

Alex Alemany

Un gran amor, un gran amor lejano
es algo así como la enredadera
que no quisiera florecer en vano
y sigue floreciendo aunque no quiera.

Un gran amor se nos acaba un día
y es tristemente igual a un pozo seco,
pues ya no tiene el agua que tenía
pero le queda todavía el eco.

Y, en ese gran amor, aquel que ama
compartirá el destino de la hoguera,
que lo consume todo con su llama
porque no sabe arder de otra manera.

Infinita en mi afecto - Sara Graciano

2015

Perdona si otra vez me marcho
y que una vez más te acompañe mi ausencia,
pero recuerda mujer
que en mi pecho contengo todo tu abrazo,
tu risa, tu paciencia, tu fuerza,
todo lo que me entregaste en madrugadas,
cuando tu desvelo significaba
el afán por mantener mi existencia.

Alex Alemany
Mujer, regazo, cuna, ensenada, que me recoge,
sabes que hoy parto, porque el viento me tocó la cara
y quise seguirlo y no paro.
Pero tu susurro lo encuentro en la montaña, en el río,
en la mañana que el sol me toca,
en el llanto y la angustia.
Te escucho en mi cuerpo, contándome de tu amor,
te siento en los pies si corro por la arena,
te veo en mis sueños, sonriendo y te recuerdo,
invoco tus ojos dulces, tu caricia sublime,
tu cabello, tus mejillas, y tus manos milagrosas.

Hermosa dama que me dio vida
y me llenó de savia y sustancia,
y me llenó de luz el pensamiento,
y me llenó de amor el alma,
nunca olvides que te amo,
que eres infinita en mi afecto,
que eres la pasión que me mueve,
que eres la razón de mis días,
y que a veces sufro, y a veces aguanto,
pero contigo y para ti,
sólo soy mujer y libertad completa.

Azul de ti - Eduardo Carranza

Todos los derechos reservados Sara Graciano, Foto: 2015
Pensar en ti es azul, como ir vagando
por un bosque dorado al mediodía:
nacen jardines en el habla mía
y con mis nubes por tus sueños ando.

Nos une y nos separa un aire blando,
una distancia de melancolía;
yo alzo los brazos de mi poesía,
azul de ti, dolido y esperando.

Es como un horizonte de violines
o un tibio sufrimiento de jazmines
pensar en ti, de azul temperamento.

El mundo se me vuelve cristalino,
y te miro, entre lámpara de trino,
azul domingo de mi pensamiento.

La gaita hembra - Sara Graciano

Wilfrido Enrique Ortega Rey
La gaita que estuvo entre mis piernas,
ahora está en tu boca.
Y frunces los labios para tocarla, la soplas y le das vida.
La tomas suavemente entre los labios,
cierras los ojos y la tocas,
y ella se queja, maulla, llora,
gime sensualmente.

La gaita que estuvo entre mis piernas,
lleva mi olor y mi delirio,
mi soplo ardiente,
mi humedad caliente, mi deseo y mi aliento.

Y ahora tú la llenas de tu aliento,
la amordazas con tu boca, la desnudas.
Has olido mi deseo en su madera,
te has llenado de lascivia.

Insomnio - Sara Graciano

2015
La res-pública, Carlos Correa

Soñé muchas noches perdida
que el golpe-trueno de un tiro,
atravesaba la tierra.

Y la tierra no era únicamente ese conjunto de minerales donde se siembran semillas.

La tierra era la vida.
Y la tierra moría en manos en-fusiladas.
Se desmoronaba.
Y el verde de la montaña, caía agónico y sediento.
Fiera bajaba la vida,
rodando por la pendiente:
impotente, débil enfurecida.

Un campesino corriendo,
aves huyendo del ruido,
mujeres dolientes del vientre,
orquídeas recién nacidas,
hechas ceniza por las sombras.

Fantasmas buscando la luz,
que alberga la tierra en su oro.
Hombres sin alma,
espectros,
robando la vida que les falta.

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