Buscar este blog

jueves, 20 de octubre de 2016

Es olvido - Nicanor Parra

David Uzochukwu

Juro que no recuerdo ni su nombre,
Mas moriré llamándola María,
No por simple capricho de poeta:
Por su aspecto de plaza de provincia.
¡Tiempos aquellos!, yo un espantapájaros,
Ella una joven pálida y sombría.
Al volver una tarde del Liceo
Supe de
su muerte inmerecida,
Nueva que me causó tal desengaño
Que derramé una lágrima al oírla.
Una lágrima, sí, ¡quién lo creyera!
Y eso que soy persona de energía.
Si he de conceder crédito a lo dicho
Por la gente que trajo la noticia
Debo creer, sin vacilar un punto,
Que murió con mi nombre en las pupilas,
Hecho que me sorprende, porque nunca
Fue para mí otra cosa que una amiga.
Nunca tuve con ella más que simples
Relaciones de estricta cortesía,
Nada más que palabras y palabras
Y una que otra mención de golondrinas.
La conocí en mi pueblo (de mi pueblo
Sólo queda un puñado de cenizas),
Pero jamás vi en ella otro destino
Que el de una joven triste y pensativa.
Tanto fue así que hasta llegué a tratarla
Con el celeste nombre de María,
Circunstancia que prueba claramente
La exactitud central de mi doctrina.
Puede ser que una vez la haya besado,
¡Quién es el que no besa a sus amigas!
Pero tened presente que lo hice
Sin darme cuenta bien de lo que hacía.
No negaré, eso sí, que me gustaba
Su inmaterial y vaga compañía
Que era como el espíritu sereno
Que a las flores domésticas anima.
Yo no puedo ocultar de ningún modo
La importancia que tuvo su sonrisa
Ni desvirtuar el favorable influjo
Que hasta en las mismas piedras ejercía.
Agreguemos, aun, que de la noche
Fueron sus ojos fuente fidedigna.
Mas, a pesar de todo, es necesario
Que comprendan que yo no la quería
Sino con ese vago sentimiento
Con que a un pariente enfermo se designa.
Sin embargo sucede, sin embargo,
Lo que a esta fecha aún me maravilla,
Ese inaudito y singular ejemplo
De morir con mi nombre en las pupilas,
Ella, múltiple rosa inmaculada,
Ella que era una lámpara legítima.
Tiene razón, mucha razón, la gente
Que se pasa quejando noche y día
De que el mundo traidor en que vivimos
Vale menos que rueda detenida:
Mucho más honorable es una tumba,
Vale más una hoja enmohecida,
Nada es verdad, aquí nada perdura,
Ni el color del cristal con que se mira.
Hoy es un día azul de primavera,
Creo que moriré de poesía,
De esa famosa joven melancólica
No recuerdo ni el nombre que tenía.
Sólo sé que pasó por este mundo
Como una paloma fugitiva:
La olvidé sin quererlo, lentamente,
Como todas las cosas de la vida.

lunes, 17 de octubre de 2016

Tengo estos huesos hechos a las penas - Miguel Hernández

Carmen G. Junyen - Glamour
Tengo estos huesos hechos a las penas
y a las cavilaciones estas sienes:
pena que vas, cavilación que vienes
como el mar de la playa a las arenas.

Como el mar de la playa a las arenas,
voy en este naufragio de vaivenes,
por una noche oscura de sartenes
redondas, pobres, tristes y morenas.

Nadie me salvará de este naufragio
si no es tu amor, la tabla que procuro,
si no es tu voz, el norte que pretendo.

Eludiendo por eso el mal presagio
de que ni en ti siquiera habré seguro,
voy entre pena y pena sonriendo.

Revancha - Sara Graciano

Deseo que la nostalgia te entre toda en un día.
Que recuerdo por recuerdo,
te zambullas en la melancolía.
Que llames, y no haya quién te conteste.
Que corras y no sepas a quién sigues.
Que viajes, que viajes mucho.
Por carreteras que te griten mi nombre llorando,
¡y que llores!
y que llueva en el camino,
y te quedes sin aliento para seguir,
por la nostalgia.

Ojalá que recorras otros cuerpos buscándome.
Y despiertes sin encontrarme,
abrazado a una existencia
que no se compare,
con la vida que te ofrecía mi aliento.

Deseo que recuerdes todo lo bello,
todo lo pasional,
todo lo tierno,
todo lo hermoso…en una noche,
y que esa noche te duela,
como dolió este desamor,
tu indiferencia,
tu abandono.

Deseo que sientas
ganas inmensas de amarme,
de darme un beso, tocarme…
y cuando escribas una carta,
o hagas una llamada,
o me pongas un mensaje,
yo te pueda responder:
“En mi territorio moriste”

Hastío - Sara Graciano

Imagen tomada de película "The pillow book"

A veces uno no quiere poesía,
a veces uno se hastía de poesía,
quiere ser simple, liviano, etéreo,
andar como todos, que en el bus no piensan, sino que descansan.

A veces uno se cansa de la poesía,
y quiere algo ligero
ahogar las ideas en la televisión,
criticar al presidente y quejarse de las deudas.

Uno a veces no quiere poesía,
no quiere mirar todo con dolor o encanto extremo
no quiere melancolizar cualquier recuerdo,
uno no quiere sentirse siempre así tan quebrado,
tan atónito, tan pendejo…

A veces uno se cansa de la poesía,
y quiere más bien ocuparse de la piel que entrega,
en vez de ocuparse de la piel que toca,
uno no quiere pensar siempre en el trasfondo de las cosas,
a veces uno quiere danzar sin saber la letra ni el origen de la música.

Uno se hastía, lo juro, uno se hastía,
de imaginar mil vidas en un solo día,
y acariciar el mundo sin censura,
sintiendo cada tristeza, rencor y nostalgia,
que están contenidas en lo cotidiano.

Cerillos - Sara Graciano

2014



Entre tantas manos que me han tocado el cuerpo,
y entre tanta bruma que me ha generado el éxtasis,
y después de fundir tanto fuego en mí pecho,
me queda todavía, sangre ardiente y jugo espásmico.

En los recuerdos guardo,
ojos teniendo orgasmos,
labios amando en celo.

Tengo llamados urgentes, de continuar gimiendo
y cuartos, sillones, baños, todos testigos de pausas,
de olvidos simultáneos del universo.

Me quedan de los encuentros, rostros que amo a versos,
inspiración insoportable, de poesía y juegos.
Danzas que los pies saben, pasos que el cuerpo aprende.

me queda el sabor salado y olor nostálgico a sexo.

LinkWithin

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...